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Por: Richbell Meléndez

 

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Los católicos reconocemos como el legítimo sucesor de San Pedro y actual Papa de la Iglesia Católica, al Cardenal Jorge Mario Bergoglio quien decidió ser llamado con el nombre de Francisco al ser elegido para llevar a cabo el Ministerio Petrino como el Obispo de Roma.

 

Sin embargo, hay un grupo de católicos promoviendo un cisma, alegando que el auténtico Papa sigue siendo el Cardenal Joseph Ratzinger mejor conocido como Benedicto XVI y rechazando al Papa Francisco, este grupo comúnmente se les conoce como "Benevacantistas" aunque no es el termino más apropiado, pero se les ha llamado de esa manera haciendo alusión a los cismáticos "Sedevacantistas" que niegan exista un Papa legitimo en la Silla de Pedro desde el pontificado de Pio XII. Los “Benevacantistas” defienden la idea de que Francisco no es un legítimo Papa sino un usurpador y caen en el mismo error de los Sedevacantistas.

 

Ahora bien, dejando a un lado a los "Sedevacantistas" nos enfocaremos en los mal llamados "Benevacantistas" ya que estos son católicos confundidos, debido al complicado Pontificado que le ha tocado asumir al Papa Francisco y la ignorancia sobre las razones de la renuncia de Benedicto XVI, al respecto recomiendo el libro autobiográfico de Benedicto XVI titulado “Últimas Conversaciones” publicado en el 2016 donde en forma de dialogo responde a las preguntas sobre su renuncia al Pontificado y también se refiere a su Sucesor el Papa Francisco, reconociéndose ahora como Papa Emérito.

 

Por citar algunos extractos del libro.

 

“Se dice que el buen Dios corrige un poco a cada papa con su sucesor. ¿En qué es corregido Ud. por el papa Francisco?

 

(Risas). En efecto, así es; diría que Francisco me corrige a través de su afectividad directa con las personas. Creo que eso es muy importante. Y también es de todo en todo un papa que da importancia a la reflexión. Cuando leo su exhortación apostólica Evangelii Gaudium o también las entrevistas que concede, veo que se trata de una persona reflexiva, de una persona que aborda espiritualmente las preguntas de la época.

 

Pero a la vez se trata asimismo de alguien que está muy cerca de la gente, alguien acostumbrado a relacionarse con las personas.” (Últimas Conversaciones. p. 44)

 

“Y por volver a su actual situación como papa emérito, algo que en la historia de la Iglesia aún no se había dado, ¿podría decirse que Joseph Ratzinger, el papa Benedicto, el hombre de la razón, el audaz pensador, se dirige al final como monje, como orante, hacia donde el entendimiento solo no basta?

 

En efecto, así es.” (Últimas Conversaciones. p. 202)

 

Como ven es evidente que el Papa Emérito Benedicto XVI reconoce que el Papa es Francisco, pero igual esto lo siguen negando los “Benevacantistas” aquí no me voy a enfocar mucho en argumentos teológicos o canónicos para demostrar la valides de la renuncia de Benedicto XVI, sino más bien en declaraciones del mismo Papa Emérito Benedicto XVI y aclaraciones necesarias.

 

¿UN PAPA PUEDE RENUNCIAR AL MINISTERIO (OFICIO) SIN RENUNCIAR AL MUNUS?

 

Comencemos por aclarar el argumento más repetido por los "Benevacantistas", el cual se basa en lo siguiente: "Benedicto XVI renuncio al Ministerio Petrino, pero no renuncio al Munus".

 

Este argumento lo esgrimen haciendo una distinción entre "Ministerio" y "Munus" para ello recurren a citar el Código de Derecho Canónico diciendo: "La condición válida para que un Pontífice renuncie válidamente es que renuncie al Munus".

 

Ellos se están refiriendo al canon 332 § 2 que dice lo siguiente:

 

"Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie."

 

Más específicamente se refieren al texto en latín que dice:

 

"Si contingat ut Romanus Pontifex muneri suo renuntiet, ad validitatem requiritur ut renuntiatio libere fiat et rite manifestetur, non vero ut a quopiam acceptetur."

 

Como ven el texto habla de renunciar al munus (muneri suo renuntiet) para que sea válida la renuncia. Entonces aquí el "Benevacantista" dice que el Papa Emérito Benedicto XVI renuncio fue a su ministerio, pero no al Munus basándose en las palabras que ha dicho en el anuncio de renuncia donde dice:

 

“Siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005” (Declaración de Benedicto XVI. 11 de febrero de 2013)

 

Lo anterior realmente es absurdo, porque estos para justificar su argumento hacen una distinción entre "Ministerio" y "Munus", pero si vamos a un diccionario latín-español encontramos que no hay distinción entre Ministerio y Munus.

 

Podemos ver por ejemplo la obra del P. Francisco Cañez titulada “Diccionario español latino-arabigo” Vol II (1787)

 

“Ministerio oficio, cargo, empleo. Ministerium, ii, munus, eris, officium” (p. 457)

 

También un diccionario español-latino más actual como el “Diccionario auxiliar español-latino para el uso moderno del latín” (2007) del profesor José Juan de Col nos dice:

 

“ministerio: (cargo, empleo, oficio u ocupación) ministérium, ii n. Sin: munus, -nĕris n.” (p. 695)

 

Entonces no hay distinción entre Ministerio y Munus, de hecho, esto lo confirma y explica Giuseppe Sciacca, secretario de la Signatura apostólica y auditor general de la Cámara Apostólica, es decir, el experto jurídico de la oficina que gestiona la Sede vacante.

 

“La distinción entre munus y ministerium es imposible en el caso del Papa … El munus petrino es sólo y exclusivamente un primado de jurisdicción. No se puede renunciar solo al ejercicio de este primado, conservando “algo” residual, como si la potestad pontificia conferida al electo en el cónclave tuviera un carácter sacramental especial y permanente también después de la renuncia … La renuncia al ministerio de San Pedro es el instrumento jurídico que lleva a la pérdida de la jurisdicción pontificia, la cual, como habíamos visto, había sido transmitida por vía jurídica. Ninguna distinción interna a esta renuncia puede ser señalada o argumentada. …

 

Y sin embargo el Código de Derecho Canónico, en el canon 332, habla también de munus petrinum...

 

Pero esto no puede ser interpretado de ninguna manera como una voluntad del legislador de introducir, en materia de derecho divino, una distinción entre munus y ministerium petrino. Distinción que por otra parte es imposible.” (Artículo web: Sciacca: “No puede existir un papado compartido”, La Stampa 06/07/2019)

 

Es bueno informar también que la teoría de que un Papa podría renunciar al Ministerio sin renunciar al Munus es una teoría heterodoxa, Edward Pentin nos dice lo siguiente:

 

“La noción de que un papa podría renunciar a su ministerio activo, pero mantener el munus. Fue una teoría presentada por el teólogo alemán Karl Rahner, incluso antes de que el papa San Pablo VI instituyera el episcopado emérito (hasta ese momento, los obispos no se jubilaban y no se convertían en eméritos)." (...) el intento de redefinir el munus petrinum nació en círculos progresistas, cuyo fin era desinstitucionalizar la Iglesia, dándole al papa un papel carismático más que jurídico. Además de Rahner, esta era una teoría respaldada por el teólogo disidente Hans Küng, también un ex amigo de Benedicto.” (Artículo web: El debate sobre la renuncia de Benedicto XVI y su papel como papa emérito se intensifica, Infovaticana. 16/03/2020)

 

A esta teoría respondió el cardenal Gerhard Müller, prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

 

“La frase ‘renuncia al ejercicio del ministerio de Pedro’ no significa que la elección para el oficio de obispo de Roma sea una consagración sacramental que confiere un carácter indeleble … No lo es, por lo tanto, como un obispo emérito que conserva todos los munera sacramentales dados con la ordenación episcopal, pero renuncia al ejercicio de la jurisdicción en su diócesis” (Artículo web: El debate sobre la renuncia de Benedicto XVI y su papel como papa emérito se intensifica, Infovaticana. 16/03/2020)

 

Entonces los Benevacantistas defienden una teoría claramente heterodoxa y muy reciente del siglo pasado, de igual forma una teoría que no se sostiene y el mismo Papa Emérito Benedicto XVI no la respalda, ya que el mismo se reconoce como “Papa Emérito” y reconoce a su sucesor Francisco como el nuevo Papa.

 

Creo que lo anterior deja todo muy claro demostrando que el principal argumento de los “Benevacantistas” para defender su postura cismática de que el Papa Emérito Benedicto XVI es el legítimo Papa y no Francisco, no se sostiene. Pero ahora veamos lo que ha declarado el mismo Papa Emérito Benedicto XVI.

 

BENEDICTO XVI HABÍA PENSADO EN LA POSIBILIDAD DE RENUNCIAR DESDE EL 2010

 

Creo que algo que muchos ignoran, sobre todo los Benevacantistas es que la opción de renunciar al Ministerio Petrino ya estaba en los pensamientos de Benedicto XVI desde el 2010 lo que refuta toda teoría de conspiración, esto lo podemos confirmar al leer el libro “Luz del mundo” una conversación con Peter Sewald.

 

“… ¿Ha pensado usted en renunciar?

 

Si el peligro es grande no se debe huir de él. Por eso, ciertamente no es el momento de renunciar. Justamente en un momento como este hay que permanecer firme y arrostrar la situación difícil. Esa es mi concepción. Se puede renunciar en un momento sereno, o cuando ya no se puede más. Pero no se debe huir en el peligro y decir: que lo haga otro.

 

 

Por tanto, ¿puede pensarse en una situación en la que usted considere apropiada una renuncia del papa?

 

Sí. Si el papa llega a reconocer con claridad que física, psíquica y mentalmente no puede ya con el encargo de su oficio, tiene el derecho y, en ciertas circunstancias, también el deber de renunciar. “(Luz del mundo. p. 18-19)

 

Se puede comprender entonces que las teorías de conspiración de que fue obligado a renunciar, son realmente risibles, siendo que ya el mismo Benedicto XVI se había planteado la opción de renunciar si ya no puede con el encargo de su ministerio, es más afirma que es un deber.

 

Y en el libro publicado en 2016 ya mencionado anteriormente, explica que las razones que lo llevaron a renunciar fueron por no poder ejercer físicamente el ejercicio del Ministerio Petrino específicamente viajar a la Jornada Mundial de la Juventud que se iba a celebrar en Brasil en julio del 2013.

 

“El médico me había dicho que no debía hacer ya más viajes transatlánticos. Según el calendario previsto, la Jornada Mundial de la Juventud no debía celebrarse en Río de Janeiro hasta 2014. Pero a causa del Mundial de fútbol se adelantó un año. Tenía claro que la renuncia debía producirse en un momento que permitiera al nuevo papa disponer de algún tiempo antes del viaje a Río. En este sentido, mi decisión maduró poco a poco tras el viaje a México y Cuba. De lo contrario, habría intentado aguantar hasta 2014. Pero así cobré conciencia de que ya no tenía fuerzas.” (Últimas Conversaciones. p. 32)

 

Como se puede ver ya desde el 2010 el Papa Emérito Benedicto XVI había explicado que una de las situaciones para renunciar al Ministerio Petrino era ya no poder ejercer físicamente su oficio y en 2016 aclara que la razón por la que renuncio es porque no podía realizar un viaje que ejercía un esfuerzo físico, además anuncio su renuncia meses antes del momento en que el Papa debía realizar el viaje, para que se pudiera elegir un nuevo Papa que tuviera tiempo para prepararse para ese viaje. De este modo al renunciar al Ministerio Petrino y ser elegido Francisco como el nuevo Papa, ahora tiene que adquirir el título de “Papa Emérito”.

 

BENEDICTO XVI RECONOCE SU TITULO DE “PAPA EMÉRITO” Y QUE SOLO HAY UN PAPA.

 

El título del Papa Emérito, Benedicto XVI lo ha defendido en repetidas ocasiones, ya hemos citado su reconocimiento al mismo en el libro “Últimas Conversaciones”, citémoslo una vez más.

 

“¿Cómo es la meditación de un papa emérito? ¿Le resultan hoy especialmente queridos y valiosos determinados ejercicios espirituales?

 

Bueno, ahora tengo tiempo para rezar con profundidad y detenimiento el breviario, intensificando así la amistad con los salmos y los padres de la Iglesia. Y como ya he dicho, todos los domingos predico brevemente.” (Últimas Conversaciones. p. 25)

 

Claramente se puede ver como ante la pregunta sobre un Papa Emérito, este responde reconociendo que se refiere a él. También podemos encontrar un claro reconocimiento y defensa del título a quien lo había cuestionado, en las cartas privadas enviadas al Cardenal Walter Brandmueller en noviembre de 2017. En ella podemos encontrar explicaciones como:

 

“Dijiste que con 'papa emérito' había creado una figura que no había existido en toda la historia de la iglesia. Usted sabe muy bien, por supuesto, que los papas han abdicado, aunque muy raramente. ¿Qué fueron después? ¿Papa emérito? ¿O qué más? … Con el 'papa emérito', traté de crear una situación en la que soy absolutamente inaccesible para los medios de comunicación y en el que está completamente claro que solo hay un Papa … Si conoce una mejor manera y cree que puede juzgar la que elegí, por favor dígame” (Artículo web: En cartas privadas, Benedicto reprende a los críticos del Papa Francisco. New York Times, 20/09/2018)

 

Se puede apreciar que el mismo Papa Emérito Benedicto XVI defiende su título de “Papa Emérito” y a su vez vuelve a afirmar que solo hay un Papa.

 

De la misma opinión que solo hay un Papa es el profesor Roberto De Mattei un celebre crítico del pontificado del Papa Francisco, pero que no niega que es el legítimo y único Papa, ya que Benedicto XVI renuncie a su Ministerio Petrino.

 

“Es posible discutir las intenciones de Benedicto XVI y su eclesiología, pero lo cierto es que sólo se puede tener un Papa a la vez y que este Papa, hasta que se demuestre lo contrario, es Francisco, elegido legítimamente el 13 de marzo de 2013.

 

El Papa Francisco puede ser criticado, incluso severamente, con el debido respeto, pero debe ser considerado Sumo Pontífice hasta su muerte o su eventual pérdida del pontificado. Benedicto XVI ha renunciado no a una parte del papado, sino a todo el papado y Francisco no es papa a tiempo parcial, sino enteramente papa.” (Artículo web: Uno y solo uno es el Papa, Roberto De Mattei. 15/09/2014)

 

En una entrevista realizada por el periódico italiano “Corriere della Sera” al Papa Emérito Benedicto XVI este hace referencia a algunos amigos “fanáticos” que no aceptaron su decisión de renunciar al Ministerio Petrino y afirma claramente que no hay dos papas, solo hay uno.

 

“No hay dos Papas, el Papa es uno solo. … Es una difícil decisión. Pero lo tomé con plena conciencia, y creo que lo hice bien. Algunos de mis amigos un poco fanáticos todavía están enojados, no querían aceptar mi elección. Pienso en las teorías de conspiración que siguieron … No quieren creer en una elección consciente. Pero mi conciencia está bien.” (Artículo web: Entrevista a Ratzinger: «No hay dos Papas. ¿La renuncia de hace 8 años? Creo que lo hice bien", Corriere della Sera. 01/03/2021)

 

Tenemos entonces nada más y nada menos que en repetidas ocasiones el mismo Papa Emérito Benedicto XVI habla de las teorías de conspiración absurdas que algunos católicos fanáticos están siguiendo para promover un cisma usando a su persona negando su valida renuncia al Ministerio Petrino, cuando el mismo Benedicto XVI reconoce como el legítimo Papa al Papa Francisco.

 

En una entrevista con Andrea Tornielli el Papa Emérito Benedicto XVI es más directo en afirmar que:

 

“No hay la menor duda sobre la validez de mi renuncia al ministerio petrino. La única condición de validez es la plena libertad de la decisión. Las especulaciones sobre la nulidad de la renuncia son simplemente absurdas … Agradezco poder estar unido por una gran identidad de puntos de vista y una amistad de corazón al Papa Francisco. Hoy veo como mi única y última tarea apoyar en la oración su pontificado” (Artículo web: Ratzinger: mi renuncia es válida, es absurdo especular. La Stampa. 11/07/2019)

 

EL PAPA EMÉRITO XVI RECONOCE Y OBEDECE AL NUEVO PAPA

 

Pero a pesar de esto, siguen algunos pensando en teorías de conspiración alegando que el Papa Emérito Benedicto XVI fue obligado a renunciar, pero lo hizo sutilmente, ya que nunca dio muestras de dejar el Ministerio o Munus del Papado.

 

Esto tampoco es cierto, ya que en la misma página web de la Santa Sede podemos leer la siguiente declaración del Papa Emérito Benedicto XVI pronunciada en su ultimo discurso a los Cardenales el 28 de febrero de 2013, 17 días después de haber anunciado su renuncia (11 de febrero de 2013) donde pide por la elección del nuevo Papa.

 

“Deseo deciros que continuaré estando cerca de vosotros con la oración, especialmente en los próximos días, a fin de que seáis plenamente dóciles a la acción del Espíritu Santo en la elección del nuevo Papa. Que el Señor os muestre aquello que quiere Él. Y entre vosotros, entre el Colegio Cardenalicio, está también el futuro Papa, a quien ya hoy prometo mi incondicional reverencia y obediencia. Por esto, con afecto y reconocimiento, os imparto de corazón la bendición apostólica.” (Palabras de despedida del Santo Padre Benedicto XVI a los Cardenales presentes en Roma. Jueves 28 de febrero de 2013)

 

Deberían responder los Benevacantistas ¿Si el Papa Emérito Benedicto XVI es el legítimo Papa y no renuncio al Munus porque en su anuncio de renuncia y último discurso de despedida a los Cardenales, habla de un nuevo Papa, al cual promete incondicional reverencia y obediencia?

 

Del mismo modo en una entrevista realizada en el 2016 por el Diario “La Repubblica” donde explica sus razones por las cuales renuncio al Ministerio Petrino, vuelve a afirmar la obediencia que había prometido al nuevo Papa:

 

“La obediencia a mi sucesor nunca ha estado en duda. Pero luego está el sentimiento de profunda comunión y amistad. En el momento de su elección sentí, como muchos otros, un sentimiento espontáneo de gratitud hacia la Providencia. Después de dos pontífices provenientes de Centro Europa, el Señor dirigió su mirada, por así decirlo, a la Iglesia universal y nos invitó a una comunión más amplia, más católica … Lo que dice acerca de estar abierto a otros hombres no son solo palabras. Él lo pone en práctica conmigo. Que el Señor a su vez le haga sentir su benevolencia cada día. Por esto pido al Señor por él.” (Articulo web: Ratzinger, confesión: "Demasiado cansado, así que dejé el ministerio petrino", Diario “La Repubblica” 24/08/2016)

 

Todos debemos de aprender y seguir el ejemplo del Papa Emérito Benedicto XVI y orar por el Papa Francisco, así mismo prometer incondicional reverencia y obediencia al legitimo sucesor de San Pedro sobre todo en estos tiempos que los grupos cismáticos están confundiendo a muchos católicos.

 

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Por: Jesús Miguel Álvarez Torres

 

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Hace unos pocos días comenzó a circular una serie de publicaciones por parte de un teólogo (desconozco si en realidad es un teólogo) católico —del cual no diré nombre— algo controvertidas. En ellas se afirmaba que la roca mencionada por Jesús en Mateo 16:18 era en realidad el mismo Cristo, y no Pedro o la confesión de fe de Pedro, como ha creído la inmensa tradición cristiana católica hasta la fecha.

 

Desde luego estas afirmaciones son desconcertantes viniendo de un católico; pero, en general, me parece desconcertante que a estas alturas alguien siga creyendo que la roca (Gr. petra) en Mateo 16:18 se refiere a Jesús, y no a Pedro o su confesión de fe, o a Pedro en virtud de su confesión de fe. Creo que, además del consensum patrum, tenemos un consenso académico teológico que prefiere una exégesis en dirección personal a Pedro o a su confesión, mientras que figurar a Cristo en este versículo, simbolizado como una roca, tiene cada vez menos presencia entre los teólogos.

 

Algo que me sorprendió de este teólogo católico, es que en una de sus publicaciones dice que si alguien le pone a elegir entre Pedro o Jesús como la roca mencionada en Mateo 16:18, él preferiría mantener que se refiere al Maestro y no al discípulo. Desde luego, esta es una forma ridícula de interpretar un pasaje de las Escrituras. Nos damos cuenta que en lugar de apelar principalmente a las herramientas exegéticas, se opta por la subjetividad. Eso implica no dejar que las Escrituras hablen a nosotros, sino que nosotros hacemos que las Escrituras hablen lo que nuestras emociones necesitan escuchar; eso es: «pensar más allá de lo que está escrito» (1 Corintios 4:6).

 

En este artículo no pretendo hacer ver mal a este teólogo católico (ni siquiera he mencionado su nombre); ni poner en duda su catolicidad o su fidelidad a la Iglesia católica. Creo y confieso que es un hermano en la fe, y que su interpretación sobre Mateo 16:18 simplemente está equivocada. Como él mismo lo ha dicho, no creo que ver a Cristo aquí como «la roca» implique negar el primado de Pedro, pero sí se pone mucho en juego.

 

Lo que verá a continuación no es una refutación a sus argumentos, pues ni siquiera he visto que publique algún estudio exegético al respecto. Lo que haré será dar una exposición de Mateo 16:18 y poner la cancha para el debate; analizando las posibles interpretaciones de este pasaje.

 

El nuevo nombre de Simón

 

Para entender mejor este texto, debemos retroceder un poco en el ministerio de Jesús. En Juan 1:42, cuando Andrés lleva a Pedro a presencia de Cristo, el Señor dice que Pedro tendrá un nuevo nombre: Cefas, que quiere decir «piedra». Cefas es una traducción de la palabra aramea kephas que al griego fue traducida como petros. La importancia del nuevo nombre en la historia de Dios e Israel tiene un significado detrás y no es sólo por cuestiones de afecto. El profesor del Nuevo Testamento, Craig S. Keener, escribe lo siguiente sobre esta antigua tradición:

 

«Los apodos eran comunes; los rabinos a veces ponían apodos característicos a sus discípulos. En el Antiguo Testamento Dios a menudo cambiaba el nombre de una persona para describir alguna nueva característica de ella.[1]»

 

Como menciona Keener, esta tradición se ve atestiguada desde el tiempo de los profetas. Por ejemplo, Abraham en un principio era llamado Abram, pero debido a una nueva comisión su nombre fue cambiado a Abraham «pues padre de muchedumbre de pueblos [fue] constituido» (Génesis 17:5). De la misma manera, el hecho de que el nombre de Pedro fuera cambiado no tendría algún sentido si no adquiriera un significado: ya sea que destaque alguna característica propia de Pedro o una comisión que ejercería más tarde. Creo que no tenemos buenos elementos para pensar que Pedro fue llamado de tal manera porque simbolizaba alguna característica personal, más bien, parece que el significado de petros cobra sentido cuando nos dirigimos a Mateo 16:18 y vemos lo que, en palabras de Oscar Culllman, parece un juego de palabras obvio[2], que al final destacaría una comisión única en San Pedro.

 

Además, en Juan 1:42 se usa la palabra griega emblépo (Gr. ἐμβλέψας) que se usa para denotar enfáticamente la observación de alguien. Esto sugiere que Jesús tenía algo especial reservado para Simón, y que sus intenciones eran poderosas y estaban vinculadas al nuevo nombre que se le otorgó a éste. El erudito en griego, Samuel Millos, dice que «Jesús, con esa mirada reconocía a Simón, tanto en cuanto a quién era cómo a lo que iba a ser, es decir, conocía a él y su destino.[3]» En Juan 1:42 Jesús habla en tiempo futuro («tú te llamarás Cefas»), porque Pedro no sería la kepha hasta que hiciera aquella noble confesión en Mateo 16:18.

 

Tú eres Petros y sobre esta Petra edificaré mi Iglesia

 

Cuando Jesús y sus discípulos iban por Cesarea de Filipo, Jesús les preguntó:

 

«¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?» (v. 13). Las personas fuera de los discípulos tenían opiniones distintas de Jesús, y la popularidad dependía de a quiénes se les preguntara: «unos, [decían] que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías» (v. 14). Después Jesús pregunta directamente a los discípulos: «y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» (v. 15). Posteriormente, Pedro responde en lugar de los discípulos diciendo: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente» (v. 16). Esta es conocida como la confesión de la mesianidad de Jesús (Marcos 8:29; Lucas 9:20). Una vez que Pedro confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Jesús le hace ver a Pedro que dicha revelación no fue dada por ningún hombre, sino por su propio Padre (v. 17). Es importante poner atención a este versículo porque es lo que le da sentido al siguiente. En el verso 18, el Señor dice:

 

«Y yo a mi vez te digo...», el uso de estas palabras es una respuesta a la acción reveladora de Pedro; es decir, «de la misma manera que tú dijiste de mí algo tan importante como la confesión de quién soy, así también yo digo acerca de ti.[4]»

 

Después, Jesús hace dicha confesión sobre Pedro: «… tú eres Pedro (Gr. petros) y sobre esta piedra (Gr. petra) edificaré mi Iglesia» (v. 18). Entonces,

¿quién es la petra sobre la que Cristo edificaría su Iglesia? ¿Cristo, Pedro o la confesión de fe de Pedro?

 

Primero analicemos la posibilidad de que se refiera a Cristo.

 

Los que optan por esta interpretación a menudo se basan en que San Pablo dice en 1 Corintios 3:11 que Cristo es el fundamento de la Iglesia y que él es la Roca (1 Corintios 10:4). También se dice que el hecho de que en el contexto se hable haga énfasis en la revelación a Pedro, indica que el versículo 18 gira en torno a esa misma revelación. James McCarthy escribe:

 

«El contexto favorece la interpretación de “esta roca” como algo que se refiere a la revelación y su contenido. En otras palabras, el Señor Jesús sería la roca sólida sobre la cual descansa la fe cristiana.[5]»

 

Primeramente, el apóstol Pablo hace uso de dos metáforas o símbolos. En 1 Corintios 10:4 San Pablo no quiere decir que cualquier roca mencionada se refiere a Jesucristo. Lo que dice es que la roca, en específico, que golpeó Moisés y que acompañó a Israel por el desierto: era Cristo. Asimismo, en 1 Corintios 3:11 Cristo puede ser llamado fundamento en una manera particular, sin que eso anule que otros personajes puedan ser llamados «fundamentos» en otro sentido. Por ejemplo, en Efesios 2:20 el mismo apóstol Pablo dice que los apóstoles son el fundamento de la Iglesia. Entonces, o se contradijo Pablo o un símbolo puede tener distintas acepciones.

 

Después, ¿qué sucede con la objeción de McCarthy de que el mismo contexto de Mateo 16 sugiere que la roca es Cristo? McCarthy pone un enfoque especial en el contexto cultural del pasaje, diciendo que San Mateo escribió a una congregación judía y que el uso de «esta roca» pretendía que los judíos familiarizados con el Antiguo Testamento entendieran que el fundamento de la Iglesia sería Dios, pues, según McCarthy, en todo el AT el símbolo de la roca se usa únicamente para referirse a Dios y no a los hombres (1 Samuel 2:2; Salmo 18:31; Isaías 44:8; etc.). Pero esta presunción es falsa y refutada por la misma boca de Dios. En Isaías 51:1-2 Yavhé dice: «miren la roca de la que fueron tallados, la cantera de la que fueron extraídos», y en el verso siguiente asocia esta mirada a Abraham «miren a Abraham, su padre, y a Sara, que los dio a luz» (NVI).

 

Otra forma de evitar la conclusión de que Pedro es la roca, es hacer una distinción entre las palabras griegas petros y petra en Mateo 16:18. Como hemos mencionado, siguiendo las palabras de Oscar Cullman, aquí parece haber un juego de palabras obvio. Petros (Pedro) y petra (piedra, roca) significan esencialmente lo mismo, pero no exactamente lo mismo. Sin embargo, ¿qué tan importantes son los significados de las palabras griegas aquí? D. A. Carson escribe que «Jesús simplemente hizo un juego de palabras con el nombre [de Pedro][6]». El significado de las palabras griegas petros y petra no es importante para la interpretación del pasaje, dado que las palabras de Cristo fueron originalmente dichas en arameo, no en griego, por lo que petros y petras son traducciones cercanas al original arameo. D. A. Carson dice contra los partidarios de la distinción de significados en este texto:

 

«El argumento [...] de que tanto kepha como petros se referían originalmente a una pequeña "piedra", pero no a una "roca" (sobre la que se podía construir algo), hasta que los cristianos extendieron el término para explicar el enigma del nombre de Simón carece de fundamento. Es cierto que el griego petros significa comúnmente "piedra" en la literatura precristiana; pero el arameo kepha, que subyace al griego, significa "roca (masiva)"»[7]

 

Hay otras razones por las que esta distinción es insostenible. Primero, porque la distinción de significados, en este caso, es propia de un lenguaje poético y no de una prosa. Si dicha distinción quisiese hacerse, se utilizaría el griego lithos, en lugar de petros, para referirse a una piedra pequeña; sin embargo, no sucede. En segundo lugar, el arameo subyacente en el pasaje es incuestionable, ya que el arameo kephi se utilizaba tanto para el nombre propio como para una roca masiva. De hecho, la traducción siríaca (idioma afín al arameo) de la peshitta no hace distinción entre petros y petra, sino que utiliza la misma palabra kephi.

 

Hasta aquí hemos dicho por qué los argumentos a favor de que Cristo sea la roca de Mateo 16:18 fracasan; pero eso sólo resta plausibilidad a esta interpretación. Al final, ¿qué es lo que nos hace negar que Cristo sea la roca referida en este pasaje, además del fracaso de los argumentos a favor? Creo que una de las razones es que Cristo, en este texto, se presenta no como el cimiento sino como el arquitecto. El teólogo presbiteriano Marvin Vincent escribe:

 

«La referencia de [petra] a Cristo es forzada y antinatural. La referencia obvia de la palabra es a Pedro. El enfático esta se refiere naturalmente al antecedente más cercano; y además, el cimiento se debilita así, ya que Cristo aparece aquí, no como cimiento, sino como arquitecto: “sobre esta roca edificaré”.»[8] [énfasis añadido]

 

El antecedente más cercano a la cláusula de Mateo 16:18 citada por Vincent, no es Cristo, es Pedro: «… tú eres Pedro… », por lo que una interpretación que deje fluir naturalmente el pasaje no llegará a la conclusión de que la petra del texto es Cristo. McCarthy hace bien en primeramente buscar el significado del símbolo de la roca en su contexto inmediato; lamentablemente, su investigación fracasa.

 

¿Qué pasa con la interpretación de que la roca es Pedro o su confesión de fe?

 

En primer lugar creo que aquí hay una falsa dicotomía. No creo que sea práctico hablar en términos disyuntivos (esto o aquello), pues estamos hablando del significado de un símbolo (la roca). En las Escrituras los símbolos pueden ser polisémicos, es decir, pueden tener distintos significados (cfr. Apocalipsis 17:9-10); esta es la razón por la cual el Catecismo Católico Romano dice que tanto Pedro como su confesión de fe son la roca sobre la que Cristo edificó su Iglesia (CIC 424; 552; 881). El Dr. Gregg R. Allison tiene una visión, creo, acertada y acoplada a la visión católica de Mateo 16:18:

 

«Mientras que algunos teólogos evangélicos interpretan "esta roca" como una referencia a Pedro, y otros como una referencia a su confesión, un entendimiento más plausible es que la roca es Pedro en virtud de su confesión.»[9]

 

En efecto, el apóstol Pedro no podría haber tenido un efecto existencial en su vida, por parte de Cristo, si no hubiera sido en virtud de dicha confesión. La confesión de Pedro es lo que ocasiona que el Señor lo declare como el cimiento de la Iglesia que pretende edificar. A pesar de esto, todavía hay teólogos que creen que para interpretar correctamente el texto bíblico debe hacerse en términos disyuntivos. El apologista protestante James R. White, dice que el tema central de Mateo 16:13-20 es la condición mesiánica de Cristo, y que cualquier interpretación que desvíe el foco de atención de la identidad de Cristo no tiene sentido[10]. Pero desde luego este es un estándar arbitrario de White, y además constituye una petición de principio. White primero debe demostrar que la cláusula «y sobre esta roca» no tiene la intención de referirse a Pedro. Y aun concediendo que no se refiere a Pedro, las otras frases «… tú eres Pedro…», «… a ti te daré las llaves del reino de los cielos...» y «… todo lo que ates en la tierra...», son claramente declaraciones que conciernen a la persona de Pedro y no de Cristo, por lo que Mateo 16:13-20 no pretende únicamente revelar la identidad de Cristo, sino también decir algo respecto de Pedro. El teólogo católico Joe Heschemeyer detecta al menos diez ocasiones en las que el Señor se dirige a Pedro de forma individual, usando la segunda persona del singular, ¡en apenas tres versículos! (Mateo 16:17-19)[11] Si para el sr. White Pedro no tiene importancia en el discurso de Cristo, para el Señor mismo sí la tenía.

 

Posteriormente White dice que la roca mencionada por Cristo no puede ser más que la confesión de fe de Pedro porque «… mientras el Señor se dirige directamente a Pedro, cambia de dirección directa a la tercera persona, «esta roca», cuando habla de la confesión de Pedro. No dice: «Sobre ti, Pedro, edificaré mi iglesia». En su lugar, tiene una clara distinción entre Pedro, el Πέτρος (Petros), y el pronombre demostrativo que precede a πέτρᾳ (petra), la confesión de fe, sobre la que se construye la Iglesia.»[12]

 

Pero aunque esto tiene cierto grado de plausibilidad, el cambio al pronombre demostrativo no excluye en definitiva que se siga refiriendo al mismo sujeto. Como dice el apologista y teólogo católico, Trent Horn:

 

«Es perfectamente posible que una persona se refiera a alguien usando un pronombre personal como “tú” y luego se refiera a la misma persona usando un adjetivo demostrativo como “esta”.»[13]

 

Horn pone un ejemplo bastante análogo a lo que dice Jesús en Mateo 16:18:

 

«Tú eres la luz de mi vida, y esta luz brilla más que el sol». Igualmente aquí se utiliza un símbolo para representar a una persona en particular, así como el pronombre personal «tú» y el pronombre demostrativo «esta». La analogía cobra aún más sentido si recordamos que en arameo no hay distinción entre el nombre de Pedro y la roca mencionada por Jesús, así como aquí no hay distinción entre luz 1 y luz 2.

 

Por tanto, no creo encontrar elementos para afirmar que la roca mencionada por Cristo es única y exclusivamente la confesión de fe de Pedro, puesto que eso no resuelve el cambio de nombre de Simón en Juan 1:42, ¿por qué Jesús cambiaría el nombre de Simón?, ¿sólo para posteriormente hacer un juego de palabras? Eso no parece ser lo que los rabinos tenían en mente al dar un nuevo nombre a sus discípulos.

 

Conclusión

 

Creo que ofrecí buenas razones para pensar que Pedro es, de hecho, la roca mencionada por Jesús. Primero, vimos que a Simón le fue cambiado el nombre, y que este cambio de nombre, en el contexto cultural de Israel, representaba alguna característica o una función futura. En segundo lugar, que la interpretación de que Cristo es la roca fracasó por varias razones; en tercer lugar, vimos que en el arameo no hay una distinción como en el griego entre el nombre de Pedro y la roca mencionada por Jesús, lo que nos permite brincarnos el obstáculo de los significados de petros y petra en el griego koiné. También observamos que el significado de «esta roca», según Vincent, debe ser el antecedente más cercano, el cual era Pedro («tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia»)[14]. Otra cosa que también observamos, es que no debe haber necesariamente una disyunción (esto o aquello) sino que bien puede haber una conjunción (esto y aquello) entre los significados de un símbolo, lo que da oportunidad de entender en dos sentidos el significado de la petra mencionada por Jesús (puede referirse a Pedro en virtud de su confesión de fe). Asimismo, hicimos una apología defensiva contra las objeciones que se levantan contra la interpretación católico-romana. Por lo tanto, creo que tenemos unas bases decentes para afirmar la postura católica tradicional sobre este texto.

 

Referencias.

 

[1]       Keener, C. (2014) Comentario al contexto cultural de la biblia: Nuevo Testamento. Mundo Hispano. p. 343.

[2]       Cullmann, O. (1969) Theological Dictionary of the New Testament, vol. 6, ed. Gerhard Kittel. Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans. p. 98. Citado de Horn, T. (2017).

[3]       Millos, S. (2016) Comentario exegético al texto griego del Nuevo Testamento:

Juan. España: CLIE. p. 214

[4]       Millos, S. (2016) Comentario exegético al texto griego del Nuevo Testamento: Mateo. España: CLIE. p. 1102.

[5]       McCarthy, J. (1996). El evangelio según Roma; una comparación de la tradición católica con la Palabra de Dios. Grand Rapids: Editorial Portavoz. p. 198.

[6]       Carson, D. A. (1984). The Expositor`s bible commentary. Grand Rapids: The Zondervan Corporation. p 367.

[7]       Ibíd.

[8]       Vincent, R. (1906). Word studies in the New Testament, vol. 1. New York: Charles Scribner´s Sons. pp. 91-92.

[9]       Allison, G. (2014). Roman Catholic Theology: Theology and Practice: An evangelical Assessment. USA: Crossway. c. 5.

[10]     White, R. (1996) The Roman Catholic Controversy: Catholics and Protestants—do the differences still mather? Minesota: Bethany House Publishers. p. 117

[11]     Heschmeyer, J. (2020) Pope Peter: Defending the Church´s Most Distinctive Doctrine in a Time of Crisis. California: Catholic Answers Press. c. 9

[12]     White, R. (1996) The Roman Catholic Controversy: Catholics and Protestants—do the differences still mather? Minesota: Bethany House Publishers. p. 118.

[13]     Horn, T. (2017) The Case for Catholicism: Answers to Classic and Contemporary Protestant Objections. San Francisco: Ignatius Press. c. 5.

[14]     Creo que lo que dice Vincent es acertado; sin embargo, sigo pensando que muchos teólogos pasan por alto la posibilidad de un significado polisémico en el uso de «roca» en Mateo 16:18.

 

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El "Amén" de Soloviev Un argumento ortodoxo ruso a favor del papado.

Durante los últimos seis o siete siglos, sucesivos pontífices llevan invitando repetidamente a las Iglesias orientales separadas para que vuelvan a la comunión con Roma. Las pocas respuestas del Este han sido negativas, a mi entender con una sola excepción. Un miembro de una Iglesia ortodoxa oriental respondió positivamente por escrito... Se trata de un laico ortodoxo ruso que se llama Vladimir Soloviev (1853-1900). Soloviev fue un filósofo, un teólogo, un poeta, un místico, un pensador político y un crítico literario. En la Gloria del Señor: Una estética teológica, Hans Urs von Balthasar se refirió a él como el segundo, sólo después de Santo Tomás de Aquino, "mayor artista del orden y organización en la historia del pensamiento". Soloviev era un amigo íntimo de Fyodor Dostoyevsky, y el modelo para uno de los personajes más admirables de Dostoyevsky, Alyosha Karamazov (en Los Hermanos Karamazov).

Recientemente, el libro Rusia y la Iglesia Universal de Soloviev, publicado en 1895, ha aparecido en una versión reducida. La obra más breve es La Iglesia Rusa y el Papado (San Diego: Catholic Answers, 2001), un trabajo que contiene el desarrollo de dos temas de Soloviev: uno es un análisis del daño infligido en la Iglesia rusa (y, por tanto, en todas las Iglesias ortodoxas orientales) por la separación de la jurisdicción romana; y la otra, una apología del papado, que en mi opinión no ha sido superada por ningún otro argumento.

 

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esús entregó al discípulo a quien él amaba a su madre María:. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa (Jn 19, 27). Hoy en día ¿en qué casa es María recibida?

¿Por qué honramos a María? Por muchas razones pero siempre lo principal es que al honrar a María seguimos el ejemplo de Dios y de su hijo Jesucristo, quienes la honraron. El ángel Gabriel portavoz de Dios, llevando el mensaje del Padre, le dijo: Salve muy favorecida (llena de gracia) (Lc 1, 27). También dijo: Bendita tú entre las mujeres. Dios Padre la honra aquí dos veces. Dios "exaltó" a María (1, 52).

 

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Estimado Oscar:

El tema que trata su carta es muy importante. Usted menciona la posibilidad de que los Papas sean personas corruptas, y se pregunta si la Iglesia registra estos hechos.

Cuando Jesucristo estableció su Iglesia, la quiso construir sobre los Apóstoles, aunque se sobreentiende que es el mismo Jesucristo el fundamento último, y que nadie puede poner otro fundamento, como dice la misma Biblia en 1Cor 3,11; pero la misma Biblia nos habla de los Apóstoles como de "columnas" o "fundamentos" o "piedras", de modo que debemos entender que Jesús ha hecho participar a otros de su oficio – se puede ver como ejemplo Efesios 2,20.

 

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