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Uno de los varios Cristianos llamados Santiago en el Nuevo Testamento es el identificado como "el hermano del Señor" (Gal 1:19), un "pilar" de la Iglesia de Jerusalén (Gal 2:9), un participante en las asambleas de Jerusalén (Gal 2, 1-10; Hechos 15, 1-20), y uno de los que atestiguaron al Señor resucitado (1 Cor 15,7). Es generalmente aceptado que esta persona mencionada por Pablo es el mismo hombre referido por los Hechos de los Apóstoles (12, 17; 15, 13; 21, 18). Como "el hermano del Señor", esta persona también es equiparada con el Santiago en Marcos 6,3 (también en Mateo 13, 55), Santiago 1, 1 y Judas 1.

El grado de relación sanguínea entre Santiago y Jesús ha sido largamente debatido. Las explicaciones caen dentro de tres categorías.

1.- Algunos sostienen, siguiendo la más normal interpretación del lenguaje en el Nuevo Testamento, que Santiago fue un hijo de José y María, evidentemente nacido después de Jesús.

2.- Otros, refiriéndose a varias fuentes apócrifas, mantienen que Santiago fue el hermanastro mayor de Jesús, un hijo de José de un matrimonio previo. Este punto de vista es sostenido por muchos protestantes y es favorecido por la Iglesia Griega Ortodoxa y otras Iglesias Orientales.

3.- Una tercera interpretación propone la teoría de que Santiago y Jesús como hermanos fueron primos, de acuerdo al idioma Semítico.

 

Este tercer enfoque concluye que ya que Santiago es llamado un apóstol (Gal 1, 19), fue de hecho el hijo de Alfeo (Mc 3, 18), también conocido como Santiago "el Menor" (Mc 15, 40), el hermano de Joset. La madre de Santiago y Joset, nombrada María en Mc 15, 40 y Mt 27, 56, es tomada como la misma María esposa de Cleofás (mismo que Alfeo), hermana de la madre de Jesús, referida en Jn 19, 25. Debido a este razonamiento Jesús y Santiago debieron haber sido primos en primer grado. Mientras que esta ha sido la explicación preferida por la Iglesia Católica Romana, Pesch el exegeta Católico alemán (Markusevangelium / HTKNT, 322-24) ha afirmado la validez del primer enfoque, estimulando así la renovación del debate ente Católicos (Rahner 1983: 218-31).

La identificación de Santiago el hermano del Señor con Santiago el hijo de Alfeo es la causa de ser conocido en la tradición Cristiana como "Santiago el Menor" (Mc 15,40) en contraste con "Santiago el Mayor" hijo de Zebedeo. (No hay duda de que Santiago el hermano del Señor necesita ser distinguido del hijo del Zebedeo ya que este fue martirizado por el año 44 d.C. y por lo tanto no puede ser el Santiago referido por Pablo y los Hechos.)

 

Cualquier lazo sanguíneo que haya habido entre Santiago y Jesús (ver la evaluación crítica de los tres puntos de vista por Filson, IDB 1: 471-72), es evidente por las referencias a Santiago en las cartas de Pablo y en los Hechos que este hombre tuvo un significativo rol de liderazgo en la Iglesia de Jerusalén. En una muy discutida sentencia en Gal 1, 19, Pablo parece conceder a Santiago el estado de apóstol, aunque no implica necesariamente que fue uno de los Doce. Mas bien, como él mismo, Pablo incluye a Santiago entre todos aquellos apóstoles a los cuales Cristo resucitado se les apareció (1Cor 15, 7). Ya que Santiago no es conocido por haber sido uno de los seguidores de Jesús antes de su muerte, es posible que una aparición después de la Resurrección del Señor la que produjo en él una conversión a ser discípulo comparable a la que el mismo Pablo experimento posteriormente (Bruce 1977: 87).

Santiago también es referido por Pablo, junto a Pedro y Juan, con la reputación de ser uno de los "pilares" (stuloi) de la iglesia de Jerusalén (Gal 2, 9). La metáfora podría ser escatológica que se origino no por Pablo sino por los Cristianos de Jerusalén. Pablo estaba consciente de que hablaban de sus líderes apóstoles como "pilares" a causa de las importantes posiciones que creían Pedro, Santiago y Juan ocuparían en el templo escatológico en los tiempos por venir (Barret 1953:12-13). Pablo evidentemente respetaba los enfoques de los apóstoles pilares como importante, aunque se interesaba en conservar la independencia de su propio apostolado. De aquí que él reportó que Santiago y los otros, habiendo "percibido la gracia" dada a Pablo, extendieron "la mano derecha en señal de comunión", es decir, aprobaron la misión de Pablo y Barnabas hacia los gentiles (Gal 2, 9). Al mismo tiempo los apóstoles pilares afirmaron que su misión era para con los circuncisos. La única restricción dada por su aprobación fue que Pablo y Barnabas deberían "tener presentes a los pobres" (2,10), probablemente refiriéndose a los creyentes en Jerusalén.

 

La descripción de Santiago como un pilar, hecha por Pablo ocurre en el contexto de una discusión en Gal 2, 1-10 acerca de una asamblea en Jerusalén. Santiago figura prominentemente también en la asamblea concerniente al trabajo de Pablo en Hechos 15, 1-29. Los dos relatos son difíciles de armonizar y la discusión continua en cuanto a sí Gálatas y Hechos se refieren a la misma reunión (ver Catchpole 1976-77: 432-38). De acuerdo a un relato posterior, Santiago propuso ciertos requerimientos mínimos para la conversión de los gentiles al Cristianismo, el llamado decreto apostólico. Él recomendó que una carta debía ser enviada a los gentiles conversos diciéndoles "que se abstengan de lo que ha sido contaminado por los ídolos, de la impureza, de los animales estrangulados y de la sangre" (Hechos 15,20). Los problemas surgieron relativos a la promulgación de este decreto, sin embargo, Pablo nunca se refirió a este y en Hechos Santiago se lo informa a Pablo más tarde en su viaje misionero (cf. 21,25) (ver Schmithals, 1965: 97-102). De cualquier manera, la posición tomada por Santiago en la asamblea de Hechos 15 lo representa en un papel mediador, entre aquellos que no querían imponer la ley Judía a los Cristianos gentiles y los que si (ver Brown, 1983: 77). Al mismo tiempo, el apoyo de Santiago fue reclamado por algunos que requerían la completa observación del abanico de leyes Judías por los judíos Cristianos y por eso causaron una disputa entre Pedro y Pablo en Antioquia durante la presentación de la comunidad (cf. Gal 2, 11-14). Según Pablo, "Pues antes que llegaran algunos del grupo de Santiago, comía en compañía de los gentiles; pero una vez que aquellos llegaron, se le vio recatarse y separarse por temor de los circuncisos. Y los demás judíos le imitaron en su simulación, hasta el punto de que el mismo Barnabas se vio arrastrado por la simulación de ellos". (2, 12-13)

Así, mientras la asamblea de Hechos 15 refleja una mínima imposición de la ley Judía en los Cristianos gentiles por parte de Santiago, su autoridad como es sentida en la disputa de Antioquia transmite una severidad de su parte respecto de la observación de la ley por parte de los Judíos Cristianos. La adherencia a la ley por parte de Santiago es también vista en Hechos retrato de su reunión con Pablo al final de la tercera jornada. Sobre el arribo de Pablo a Jerusalén, Santiago y los presbíteros le notifican que pruebe su respeto por la ley tomando parte en la ceremonia de los votos del templo (Hechos 21, 18-24).

 

La devoción de Santiago por la ley fue subrayada en la tradición posterior. Por ejemplo, según Hegesippus, "por su excesiva rectitud Santiago fue llamado Justo y Oblias (en griego), -Muralla del pueblo y rectitud-, tal como los profetas lo declaran". Mientras que el significado preciso de la atribución Oblias permanece oscuro (ver Barret 1953: 15), parece presenciar el papel de Santiago como un apoyo, es decir, un pilar entre su pueblo. Hegesippus también reporta que Santiago constantemente oraba en el templo donde pasaba mucho tiempo sobre sus rodillas que parecía un camello. Según la misma fuente, Santiago fue martirizado por Escribas y Fariseos en Jerusalén siendo arrojado desde un pináculo del templo y después lapidado y golpeado hasta la muerte. Josefo (Ant 20.200) había reportado anteriormente la tradición menos detallada según la cual el Sumo Sacerdote Anás acusó a Santiago y "ciertos otros" de haber "transgredido la ley" y los entrego para que fueran lapidados. Ambas tradiciones sitúan la muerte de Santiago poco antes de la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C. La narrativa de Hegesippus dice que Santiago fue enterrado en el lugar cerca del templo donde fue matado.

La fuente del reporte de Hegesippus fue aparentemente un Hechos de los Apóstoles Ebionita. Este trabajo no esta preservado en su forma original pero la mayoría esta incorporado en la literatura seudo-Clementina (esto es, los Reconocimientos y Homilías Clementinas). La veneración Ebionita de su patrono Santiago el Justo también es reflejada en el Evangelio de Tomás, una compilación Egipcia evidentemente dependiente en parte de una fuente Judeo-Cristiana, probablemente Ebionita (Bruce, 1977:119). Según el Dicho 12: "Los discípulos le dijeron a Jesús, 'Sabemos que vas a dejarnos: ¿Quién será nuestro jefe?' Jesús les dijo, 'Al lugar que vayan, trasládense con Santiago el Justo, en cuyo beneficio el cielo y la tierra se hicieron semejantes'".

El patronato de Santiago fue también reclamado en algunos escritos gnósticos, y la gnóstica apócrifa Epístola de Santiago fue atribuida a él. Además, es aceptado como el autor del evangelio apócrifo, el Libro de Santiago, así como de la canónica Epístola de Santiago.

Florence Morgan Gillman

 

Bibliografía

Barrett, C. K. 1953. Paul and the 'Pillar' Apostles. Pp. 1–19. Studia Paulina. In Honorem Johannis De Zwaan Septuagenarii, ed. J. N. Sevenster and W. C. van Unnik. Haarlem.

Brown, R. E. 1983. Not Jewish Christianity and Gentile Christianity, but Types of Jewish/Gentile Christianity. CBQ 45: 74–79.

Bruce, F. F. 1977. James and the Church of Jerusalem. Pp. 86–119. Men and Movements in the Primitive Church. Exeter.

Catchpole, D. R. 1976–77. Paul, James and the Apostolic Decree. NTS 23: 428–44.

Howard, G. 1977. Was James an Apostle? A Reflection on a New Proposal for Gal i.19. NovT 19: 63–64.

Rahner, K. 1983. Mary's Virginity. Theological Investigations XIX. Faith and Ministry. Trans. by E. Quinn. New York.

Schmithals, W. 1965. Paul and James. Trans. D. M. Barton. SBT 46. Naperville, IN.

Scott, J. J. 1982. James the Relative of Jesus and the Expectation of an Eschatological Priest. JETS 25: 323–32.

Trudinger, L. P. 1975. Heteron de ton apostolon ouk eidon, ei meµ Iakoµbon . . . : A Note on Galatians i.19. NovT 17: 200–2.

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