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¡Queremos la paz! ¡No a la guerra!. Paz, paz, paz,... es un grito que resuena a lo largo y a lo ancho de medio mundo. Pedir la paz es algo abstracto que no compromete a nada y con lo que siempre se queda muy bien, pero ¿Qué paz? En tiempos de Roma, sus legiones imponían "la paz de Roma". Después, España, Francia, Inglaterra y hoy los EEUU impusieron o imponen cada una la suya. Los judíos imponen la paz en Palestina a cañonazos, y los talibanes aplicaron la propia en Afganistán. Cada vez que emerge un país o grupo dominante se impone una nueva paz. Y vuelta a empezar.

Paz, Libertad, Justicia,... palabras que abarcan mucho y pueden no decir nada o una cosa y la contraria. Para hablar sobre ellas hay que hacerlo inevitablemente desde una ideología. Nosotros elegimos "La paz de Cristo", cuya doctrina, se resume en una sola palabra: AMOR. Una doctrina que va contra natura pues exige: amar incluso a los enemigos, perdonar hasta setenta veces siete, no matar, no mentir, no robar,... Y, además, pone el acento en ayudar a los más necesitados. Consecuentemente, si al pedir la paz para nuestros hermanos lo hacemos sin poner amor –trabajo y dinero-, valdrán muy pocos nuestros gritos, pancartas y eslóganes

Para empezar, procuremos la paz con nosotros mismos y con los que nos rodean, pero ¿Cómo?. Sugerimos a continuación unos cuantos puntos elementales. Vds pueden añadir muchos más de su propia cosecha.

 

1 Esfuérzate en cumplir lo mejor posible tus deberes como estudiante o trabajador. Dormirás satisfecho. Un chapucero es una fuente de crispaciones y un freno en nuestras vidas. Tras cumplir con tus obligaciones, podrás exigir tus derechos.

 

2 ¿Eres estudiante? Procura, exige, colabora para que haya paz y orden en tu aula, en tu colegio. Respeta a tus compañeros y profesores. Trabaja duro; si nó cállate, y deja de presumir de fraternidad.

 

3 No pierdas el tiempo ni se lo hagas perder a los demás. Es un robo como otro cualquiera. Se puntual y exige que los demás también lo sean.

 

4 Ayuda en las faenas de la casa, haz tu cama, deja todo en orden, recoge lo que veas en el suelo,, aprende a cocinar. De vez en cuando, con cualquier motivo, haz un regalito a tus familiares, amigos, compañeros. Come con agrado lo que te pongan y alaba sinceramente el guiso de tu mujer o madre, no es de piedra y le gusta oír algo más que ¡Que salao está esto!

 

5 Evita, en lo posible, riñas y peleas con todos. Evita, aísla a las personas violentas, fanáticas o sectarias. No razonan, embisten. Tampoco intervengas en conversaciones que no conducen más que a enfrentamientos estúpidos.

 

6 No es suficiente no hablar mal de los demás; hay que hablar bien, y cuando no se pueda, mejor es callarse, es el mejor medio para hacer y mantener amistades. Muérdete la lengua antes de contestar a las impertinencias con un exabrupto.

 

7 Ama y serás amado. Odia y serás odiado. Sonríe y te sonreirán. Ayuda y te ayudarán.

 

8 Vale todo menos molestar ni hacer daño a nadie, ¡ ni a uno sólo !, a ninguna hora del día ni de la noche. Baja el volumen de esa música, TV, radio. Deja tus cosas recogidas y ordenadas, que no sea tu rastro visible como el de las babosas. Cuida esos mil detallitos sin aparente importancia, que son los que realmente importan, y los causantes de la paz o la guerra entre familiares y amigos.

 

9 Muéstrate con rostro alegre y sereno en todas las ocasiones. Tu presencia debe crear un ambiente de paz y alegría. Ya tienen los otros bastante con sus problemas para que nosotros vayamos a aumentárselos. Échale una mano al de al lado sin que lo note.

 

10 Los malos modos, las groserías, las mala educación todo lo corrompen, hasta la justicia y la razón. Baltasar Gracián.- No toleres bromas ni conversaciones zafias bajo pretexto de familiaridad o amistad.

 

11 Mantente correcto y educado – no estirado - con todos y en todas las ocasiones, especial y preferentemente con tu marido o mujer. Si hay que decir no, se dice ¡ Nó! Pero no de esa forma tan molesta ni humillante. Se puede decir todo sin necesidad de romper las relaciones con nadie. Respeta las opiniones y creencias de los demás, otra cosa es que las compartas.

 

12 Ten valor para negarte a colaborar con cualquier proyecto violento, apártate de los odiadores de profesión, de los vengativos, de los que no ven más que lo malo en cada persona y empresa. Se conocen enseguida: basta oír sus comentarios despectivos en las conversaciones o ante la TV sobre todo y ante todos.

 

13 Perdona y olvida las injurias presentes y pasadas. Es imposible la convivencia con esos que llevan una libreta de agravios para echarlos en cara a la primera ocasión. Demasiados "políticos" atufan y repelen con demasiada frecuencia.

 

14 No te olvides de pedir perdón, sincera y rápidamente cuando metas la patita; y de dar las gracias cuando te hagan el mínimo favor. A muchos nos cuesta demasiado trabajo y valor hacerlo.

 

15 Que difícil nos resulta reconocer los méritos de los demás. Sólo los magnánimos de alma saben reconocer efusivamente los méritos ajenos: felicitan, estimulan, animan a los que pelean y trabajan con ardor, aunque no triunfen. Imponen respeto.

 

16 Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú; donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú; donde haya que hacer un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú...Dios, que da fruto y la luz, sirve. A Dios puede llamársele así: el que sirve.- Gabriela Mistral

 

17 ¿Y como llevar la paz a naciones que están en guerras civiles o con otras naciones? Buenas son las manifestaciones si con ellas conseguimos que los gobiernos intervengan de forma positiva en esos países, pero habrá que dar algún paso más o la manifestación será una expresión mezquina de nuestra condición humana, o un simple pretexto para faltar a clase o autojustifcarnos. El fervor inicial desaparece en cuanto nos piden dinero para ayudar, o que nos afiliemos y nos comprometamos en la ONG correspondiente. Es decir, las cosas cambian en cuanto nos piden dinero o trabajo. Sin embargo, cada vez son más los que dan dinero y trabajan desinteresadamente. ¿Por qué no damos un paso al frente?.

 

18 Asóciate. Para ser eficaz hay que unir los esfuerzos de muchos. En la asociación que elijas encontrarás formación y estímulos para obrar. La gente que no está organizada es perfectamente inútil en democracia y fuera de ella. No basta querer hacer el bien, hay que saber hacerlo, hay que formarse. Hoy las ONGs eficaces o funcionan como una multinacional o no funcionan.

 

19 Quien cree en Dios debe creer en la dignidad humana, quien ama al Padre debe servir a los hermanos. El Evangelio es un fuego que quema nuestra intranquilidad. No se puede ser cristiano y soportar con la boca cerrada la injusticia. La paz está basada en la justicia y la libertad, pero la libertad se acaba cuando se acaba la paga del mes. La justicia corre pareja con la honestidad, el valor y la formación de los gobernantes. A estos los elegimos nosotros en democracia, por tanto somos corresponsables de su actuación.

 

20 La teoría es muy fácil y nos la "sabemos de papa". La práctica es algo más difícil, requiere mucho entrenamiento, tanto como para meter goles, pero es posible. Todo se resume, como sabemos desde hace tres mil años, en pocas palabras: "Compórtate con los demás como nos gustaría que ellos se comportasen con nosotros. No juzgues, y no serás juzgados. Como juzguemos nos juzgarán". Todo está en los Evangelios, en ellos encontramos el verdadero camino de la Paz. Más gente de lo que parece los leen e intentan cumplirlos, y ¡cómo cambian sus vidas! Y ¡cómo influyen en el ambiente!
Mérida, febrero de 2001

Alejo Fernández Pérez

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