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(Tradujo Mauricio Israel Pérez López, Seattle, USA)

El Consenso Unánime de los Padres (unanimem consensum Patrum) se refiere a la unánime enseñanza moral de los Padres de la Iglesia en ciertas doctrinas como reveladas por Dios e interpretaciones de la Escritura como recibida por la Iglesia universal. Los Padres de son infalibles individualmente, y la discrepancia de algunos testimonios patrísticos no daña el testimonio patrístico colectivo.

La palabra "unánime" se deriva de dos palabras latinas: unus, uno + animus, mente. "Consenso" en Latín significa consentimiento, acuerdo y armonía; compartir la misma idea u opinión. Donde los Padres hablan en armonía, con una mente general –no necesariamente uno y cada uno estando de acuerdo en cada detalle, sino estándolo en consenso y consentimiento general- tenemos el "consenso unánime". Las enseñanzas de los Padres nos proveen de un auténtico testimonio de la tradición apostólica..

San Ireneo (AD c. 130-c. 200) escribe sobre la "tradición derivada de los apóstoles, de la grandísima, de la antiquísima y universalmente conocida Iglesia fundada y organizada en Roma" (Adversust Heresies, III, 3, 2), y de la "tradición que se origina de los apóstoles [y] que es preservada por medio de las sucesiones de los presbíteros en las Iglesias" (Ibid., III, 2, 2) la cual "por tanto existe en la Iglesia, y está permanente entre nosotros" (Ibid., III, 5, 1). El consenso unánime se desarrolla del entendimiento de las enseñanzas apostólicas preservadas en la Iglesia con los Padres como sus testigos auténticos.

 

San Vicente de Lerins, explica la enseñanza de la Iglesia: "En la misma Iglesia Católica, debemos tener todo cuidado posible, de mantener la fe que ha sido creída en todo lugar, siempre, por todos. Por ello es verdaderamente y en sentido estricto "Católica", que, como su mismo nombre y su razón de ser lo declaran, comprende toda universalidad. Debemos observar Esta regla si queremos mantener universalidad, antigüedad y consenso. Debemos mantenernos en universalidad si confesamos que una fe es cierta, la cual la Iglesia entera confiesa a través del mundo; antigüedad, si no queremos alejarnos de aquellas interpretaciones que es manifiesto que fueron sostenidas notoriamente por nuestros santos antecesores y padres; consenso, de igual manera, si en la antigüedad misma nos adherimos a las definiciones consentidas y a las determinaciones de todos, o al menos de casi todos los sacerdotes y doctores" (Commonitory 2). Notemos que Sn. Vicente menciona "casi todos los sacerdotes y doctores".

 

La frase Consenso Unánime de los Padres tenía aplicaciones específicas al ser usada en el Concilio de Trento (Cuarta Sesión), y fue reiterada en el Concilio Vaticano Primero (Decretos Dogmáticos del Concilio Vaticano, cap. 2). Los Padres Conciliares aplicaron específicamente la frase a las interpretaciones de la Escritura. Una confusión bíblica y teológica fue en ascenso en los albores de la Reforma Protestante. Martín Lutero afirmó "Existen casi tantas sectas y creencias como existen cabezas; esta no admitirá el Bautismo; aquella rechazará el Sacramento del altar; una más ubica otro mundo entre el presente y el día del juicio; algunos enseñan que Cristo Jesús no es Dios. No existe individuo alguno, por absurdo que pudiera parecer, que no clame estar inspirado por el Espíritu Santo, y que no ponga califique de profecías sus delirios y sueños."

 

Una buena definición de Consenso Unánime, basada en los Concilios de la Iglesia, es provista en el Diccionario Católico de Montemaría, "Cuando los Padres de la Iglesia son unánimes moralmente al enseñar que cierta doctrina es parte de la revelación, o es recibida por la Iglesia universal, o que lo opuesto a una doctrina es herético, entonces su testimonio unido es un cierto criterio de tradición divina. Considerando que los Padres no son individualmente infalibles, el anti-testimonio de uno o dos no podría destruir el valor del testimonio colectivo, por lo que solamente se requiere una unanimidad moral" (Wildes-Barre, Penn.: Dimension Books, 1965, p. 153).

 

Los Padres Conciliares en Trento (1554-63) afirmaron la antigua costumbre de que el propio entendimiento de la Escritura era aquél que era sostenido por los Padres de la Iglesia para traer orden al caos envolvente. La oposición a la enseñanza de la Iglesia es ejemplificada por William Webster (La Iglesia de Roma en la Línea de la Historia [Carlisle, PA: Banner of Truth Trust, 1995], quien equivocadamente representa y aplica el "consenso unánime". Primeramente al redefinir, el autor sugiere que el consenso unánime significa que cada Padre debe haber tenido las mismas tradiciones totalmente desarrolladas, y haberlas enseñado en los mismos términos en que fueron usados posteriormente en los Concilios de la Iglesia. Este es un falso entendimiento de la frase e incluso en las leyes norteamericanas el consenso unánime "no siempre significa que cada uno de los presentes votaron por una propuesta, sino que puede ser, y generalmente así sucede, cuando una nota (verbal) es tomada, que nadie votó en sentido negativo" (Black's Law Dictionary). En segundo lugar, aplica incorrectamente el término, no sobre la interpretación de la Escritura, tal como los Padres Conciliares pretendían, sino sobre la tradición. Sus afirmaciones no son verdaderas, sino que usan una definición y una aplicación torcida del "consenso unánime", al usar pasajes patrísticos selectivos como textos de prueba para su análisis sobre los Padres.

 

Para citar un ejemplo, algunos Padres de manera pueden explicar "la Roca" de Mt 16 como Jesús, Pedro, la confesión de Pedro o la fe de Pedro. Incluso el Catecismo de la Iglesia Católica se refiere a la "Roca" de Mt 16 como a Pedro en una parte (CCC 552), y a su fe (CCC 424) en otra.. Mt 16 puede ser aplicado de varias formas para refutar las falsas enseñanzas y para instruir a los fieles sin hacer énfasis en la literal interpretación histórica de Pedro como la Roca sobre la cual Cristo ha construido su Iglesia. Webster y otros enfatizan varias aplicaciones patrísticas de algún pasaje bíblico como "prueba" de un consenso no-unánime.

 

Discutiendo ciertas variaciones en las interpretaciones de los Padres, el Papa León XIII (El Estudio de la Sagrada Escritura, en la encíclica Providentissimus Deus, Nov., 1893) escribe, "Debido a que la defensa de la Sagrada Escritura debe conducirse con vigor, todas las opiniones que los Padres de forma individual, o los recientes intérpretes han establecido al explicar, necesitan mantenerse en igualdad. Para ellos, al interpretar pasajes que involucran aspectos físicos, se han hecho juicios de acuerdo con las opiniones de la época, y por ello no siempre concuerdan con la verdad, por lo que debieron hacer afirmaciones que hoy no son aprobadas. Así pues, debemos discernir cuidadosamente lo que ellos escribieron que realmente pertenece a la fe o está íntimamente conectado a ella, y lo que ellos escribieron en consenso unánime; pues "en aquellos aspectos que no residen bajo la obligación de la fe, los santos fueron libres de tener distintas opiniones, así como lo somos nosotros", de acuerdo con la opinión de Sto. Tomás.

 

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Obras citadas:
Cita de Sn. Ireneo: Ante-Nicene Fathers. Roberts y Donaldson, Eerdmans, 1985, vol. 1, p. 415, 417).
Cita de Sn. Vincente: Nicene and Post-Nicene Fathers, 2a serie, ed. Philip Schaff and Henry Wace, Eerdmans, 1980, vol. 11, p. 132.
Cita de Lutero: (Leslie Rumble, Bible Quizzes to a Street Preacher [Rockford, IL: TAN Books, 1976], 22).
Cita de Montemaría: (Maryknoll Catholic Dictionary, pg. 154).
Cita de William Webster: (The Church of Rome at the Bar of History, 31).
Diccionario de Leyes de Black: Black's Law Dictionary, Henry Campbell Black, St. Paul, MN: West Publ. Co., 1979, p. 1366.
Cita del Papa León XIII: Henry Denzinger, The Sources of Catholic Dogma [London: B. Herder Book Co., 1954], 491-492).

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