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Colaboración de Alfredo Gómez Bolívar / Venezuela

Cuándo tratamos de darle una explicación a un punto específico de la Sagrada Escritura como por ejemplo ¿cuándo, dónde y cómo fue la Ultima Cena de Jesús? ¿compartió Judas la Institución de la Eucaristía con Jesús y sus apóstoles? en muchas ocasiones caemos en el error de buscar en la Biblia explicaciones que resuelvan nuestras necesidades, expectativas o inquietudes, y nos olvidamos muchas veces que las Sagradas Escrituras y muy especialmente el N.T., mas que un libro que trata de darnos, una explicación del misterio de Nuestro Señor Jesucristo es ante todo y sobre todo un libro de fe. Por lo tanto la influencia de las Sagradas Escrituras en el ser humano es trascendental, su retrospección es constante desde el A.T. al N.T. y desde su conjunto a la actualidad. En este sentido San Pablo afirma que todo lo que acontecía en el A.T. era figura del Nuevo. Todo lo de Jesucristo fue prefigurado, pues en el A.T. También lo hizo de igual forma la Eucaristía.

Cuando los estudiosos de las Sagrada Escritura buscan el alimento de piedad, encuentran estas figuras o símbolos de la Eucaristía: el árbol de vida, destinado a preservar el hombre de la muerte (Gen. 2,9 ; Ez. 17,12); el sacrificio de Abel que ofreció al Señor los primogénitos de su rebaño ( Gén. 4,4); el pan y el vino que Melquisedec ofreció a Dios en sacrificio ( Gen 14,18; Hebr. 7,17); el cordero pascual, que sacrificaron los israelitas al emprender su viaje a la tierra prometida ( Ex. 12, 1-39). Es esta una de las fiestas judías que toma Nuestro Señor para instituir la Eucaristía.

Jesucristo ofreció en la Cena y en la Cruz el mismo sacrificio que acostumbraban hacer los judíos en las fiestas más importantes. Con un solo acto unificó y dio un sentido más profundo a los sacrificios antiguos, que eran fundamentalmente tres:

 

En la Pascua solían ofrecer un cordero, macho, de un solo año, para celebrar la salida de Egipto, símbolo de la casa de la esclavitud, y así conmemorar la fiesta de la independencia del pueblo. Era el "sacrificio pascual".

Cuando hacían un pacto o alianza entre personas o naciones, también solían rubricarlo poniendo a la divinidad por testigo, mediante la sangre de una víctima inmolada. Era señal de paz, de comunión y amistad: "sacrificios de alianza o pacíficos".

 

En la fiesta del perdón, sobre todo, inmolaban bueyes para aplacar a la divinidad y obtener su perdón, representado en la sangre de las víctimas inmoladas. Era el "sacrificio de expiación o por el pecado".

Relatar la Eucaristía en el sentido de: ¿Cuándo ocurrió realmente?, ¿cómo? y ¿dónde?, es una tarea difícil de realizar ya que aún no están del todo claro estas preguntas; hoy por hoy, siguen surgiendo incógnitas, no por en el acontecimiento en sí, sino más bien en la forma como ocurrió. Así por ejemplo, en relación al tiempo en el que se realizó, se ven ciertas discrepancias en los propios evangelios: San Juan es el único que dice que la Ultima Cena se realizó antes de la fiesta de Pascua (cf. Jn,1) pero el resto de ellos, la anuncian que cuando aconteció, ya era la fiesta de Pascua (cf. Mt.27,62; Mc. 15,42; Lc.23,54). Pues sí la Ultima Cena fue el jueves y la crucifixión el viernes tenemos apenas 18 horas para colocar todos los acontecimientos de la pasión de Jesús en un periodo de tiempo relativamente muy corto. Esta afirmación del evangelio de Juan crea una de las dificultades clásicas de la cronología de los evangelios, ya que resulta que Cristo celebraría la cena pascual con sus discípulos no en la tarde del 15 de Nisán la Pascua, sino el 14 de dicho mes: o sea el día "antes". La posible solución a este problema estaría dentro de los documentos encontrados en el mar Muerto conocidos cómo los documentos del Qumrán.

 

Su hallazgo es relativamente reciente tuvo lugar en el año 1947, son precisamente estos documentos que nos dan un poco de luz para poder entender tan controversial dilema. Ellos nos dicen que en la época de Jesús los judíos habían adoptado dos tipos de calendarios uno llamado el calendario "solar" de 364 días, en el cual celebraba las fiestas más importantes los días miércoles así como la "Fiesta de Los Tabernáculos", y la de "Pascua", nacido del Génesis cuando Dios creó el mundo, el cuarto día (miércoles) hizo al sol, la luna y las estrellas, y a partir de allí comienza el curso del tiempo.

 

Y otro el calendario "lunisolar" de 365 días creado doscientos años antes de Jesucristo por los sacerdotes del Templo de Jerusalén, éste decía que los días de fiestas podían caer cualquier día de la semana. Este calendario aún no terminaba de ser aceptado por la totalidad del pueblo judío eso explica que doscientos años después en la época de Jesús, todavía gran parte del pueblo siguiera observando el calendario "solar", ejemplo de ello eran los mismos esenios por considerarlo una alteración de la ley de Moisés a los cuales les pertenecían estos documentos encontrados en el mar Muerto

Si San Juan utilizó el calendario "lunisolar" y los otros evangelistas el "solar" no existen ninguna discrepancia entre los evangelios y caerían por tierra toda duda en cuanto el momento histórico del acontecimiento de la Ultima Cena.

Esta teoría expone los acontecimientos según el calendario" lunisolar" de la siguiente manera:

 

Martes: por la noche Jesús celebra la Pascua. Luego va al monte de los Olivos a orar, donde es apresado y llevado ante el sumo sacerdote.

Miércoles: por la mañana, tiene lugar la primera sesión del Sanedrín, que escucha a los testigos. Esa noche, Jesús la pasa en la cárcel de los judíos.

Jueves: por la mañana, delibera por segunda vez el Sanedrín y condena a Jesús. Inmediatamente es llevado ante Pilato, quien lo interroga y lo envía a Herodes. Esa noche, Jesús la pasa en la cárcel de los romanos.

Viernes: por la mañana Pilato recibe por segunda vez a Jesús. Lo hace flagelar, lo corona de espinas, pronuncia la sentencia, y lo manda a crucificar. A las tres de la tarde muere en la cruz.

Con esta hipótesis del martes surgen nuevas preguntas ¿habrá que cambiar la liturgia de la Semana Santa? Claro que no. La liturgia, en el Magisterio de la Iglesia, tiene una finalidad pedagógica y memorial, no histórica. Y así como celebramos el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, aun cuando sabemos que no es históricamente cierto, podemos seguir celebrando la Ultima Cena el Jueves, pues de lo que se trata ante todo es de obtener un provecho espiritual. Nuestro Señor Jesús no fue fiel durante unas pocas horas en su pasión sino todo el tiempo que esta duró. Nosotros sus discípulos al igual que Jesús debemos serlo hasta el final.

Con respecto al modo como se realizó. Hay un acuerdo casi unánime de los escrituristas sobre que Jesús en aquella noche celebró el banquete pascual con los Doce y que dentro de él instituyó al banquete eucarístico la Nueva Alianza. Es difícil saber con exactitud si Judas se halló presente en la institución de la Eucaristía o si había salido antes. Los relatos de los sinópticos y de San Juan no son sucesivos, sino complementarios, y admiten interpretaciones en ambos sentidos.

 

Demos entender y tener claro que el ritual de del banquete pascual es largo y consta de varias etapas y que el Señor respeta y observa al pie de la letra.

Una vez devuelto el cordero pascual a la familia debidamente descuartizado, pero sin quebrarle hueso alguno, según la prescripción mosaica se asaba en el hogar aquella misma tarde de manera que todo estuviera dispuesto para la cena que generalmente comenzaba después de la puesta del sol y se prolongaba hasta media noche. Otro asunto importante que para comer el cordero se necesitaba para dicho ritual no menos de diez y no más de veinte lo cual indica que estaban en el número requerido. En aquel tiempo ya se había introducido el uso del triclinio romano para las comidas y costaba de tres mesas, dispuestas como los tres lados de un rectángulo, y dejaba el cuarto lado libre para el uso del servicio. Las mesas eran de baja altura, unos treinta centímetros. Y para sentarse, los comensales se acomodaban en unas banquetas bajas o divanes, de suerte que la persona estaba tendida, apoyada en su codo izquierdo y dejando el brazo derecho para servirse los manjares. De esta forma de fue fácil al discípulo amado( San Juan), meterse en el ceno del Señor para indagar la identidad del traidor sugerida por Pedro (Mc.14,18-21).Los divanes eran ocupados por los comensales según su categoría, y se llamaban respectivamente, primus lectus, que era el central; y se llamaban, respectivamente secundus el que se colocaba a su izquierda, y tertius, el de su derecha.

En el ritual estaba prescrito que circulasen, al menos, cuatro copas de vino entre los comensales. No se sabe si los comensales bebían de una misma copa de grandes dimensiones o si cada uno tenía la suya propia. Según el relato de los evangelios seguramente fue una copa de grandes dimensiones la que Jesús pasó a sus discípulos en la Eucaristía, esta copa ha traído una leyenda milenaria conocida con el nombre del "El Santo Grial" pues la misma se ha tratado de localizar a través de los siglos sin ningún fruto, por lo tanto, todo ha caído en el mundo de la especulación.

 

La primera copa se servia al comienzo, tras una bendición pronunciada por el cabeza de la familia:

<< Bendito seas, Señor Dios nuestro, que has creado el fruto de la vid >>

Entonces se colocaban sobre la mesa los panes ácimos y las hierbas amargas, que algunos comenzaban a comer mojándolas en la salsa espesa de color rojizo llamada baroset, (bien pudo haber sido este el momento para que Judas recibiera el trozo del pan mojado de Nuestro Señor y su salida intempestivamente del cenáculo obviamente antes del lavatorio de los pies y de la Eucaristía.) Es curioso pensar que antes del lavatorio de los pies Juan alude lo siguiente: <> (Jn.13,1-5) Teniendo Judas esto en su pensamiento, lo más probable es que salió antes del lavatorio. Las hierbas amargas eran lechugas, perejil, puerros, rábanos silvestre y otras que mencionan en el libro del Exodo en la celebración de la primera Pascua.

 

Quizá también fue el momento de pasar la primera copa cuando Jesús les dijo a sus discípulos unas palabras, recogidas por los sinópticos y que aquí tomamos de Lucas.

<< Cogiendo la copa, dio gracias y dijo: Tomadla y repartidla entre vosotros, porque os digo que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios>> (Lc.22,17-18)

Siguiendo con el relato nos surgen nuevas preguntas ¿ Cuál de las copas consagró Jesús ? Sentados y reclinados de nuevo en la mesa luego del lavatorio de los pies, nos parece seguir con el desarrollo de la cena pascual a partir de la segunda copa.

 

El padre, o el presidente, empezaba la lectura de textos alusivos a la primera pascua. Entonces hacia circular en seguida la segunda copa ritual, y el cabeza de familia, a petición del más joven de los comensales, que en aquel caso era Juan, explicaba a los presentes el significado de la fiesta.

Tras este discurso explicativo se procedía a la consumición del cordero, acompañándolo con hierbas amargas mojadas en baroset, mientras continuaba circulando la segunda copa. Y en esta ocasión se recitaba la primera parte del cántico Gran Hallel, que está formulado por los salmos 112 y 113, que terminaban en la oración:

 

<< Bendito seas, Dios maestro y Rey del universo, que nos has librado y libraste a nuestros padres del poder de Egipto>>.

Concluida así lo que podríamos llamar la primera parte de la comida ritual e intercalado u nuevo lavatorio de manos, se seguía la segunda parte del banquete, más amplia y flexible en la composición de platos y no acompañada por ceremonia especial alguna.

 

En este momento es cuando se pasa a la tercera copa ritual, llamada <> tras la cual se recitaba la segunda parte del Gran Hallel, es decir , los salmos 114 y 117.

Antes de dar por terminada la cena, se servía una cuarta copa, todo lo cual hacía que el banquete se prolongase, aunque estaba recomendado a los asistentes que se retirasen antes de media noche.

Las cuatros copas que hemos mencionado y los manjares que hemos nombrado, junto con las bendiciones y cantos, constituían el banquete ritual, que en líneas generales siguió Jesús, dado su respeto a las tradiciones hebreas. Profundizamos en el rito y siguen surgiendo preguntas tales como: ¿ Cómo se inserta entonces la institución de la Eucaristía o banquete eucarístico, en este banquete ritual?

Los intérpretes están casi todos de acuerdo en que al comienzo se trataba de una cena pascual, pero que llega un momento en que ella se funde con la Nueva Alianza, con la cena eucarística. La divergencia de los intérpretes está en cuál fue la copa ritual que consagró como cáliz de su sangre, ¿ Fue la tercera o la cuarta y última?

 

San Mateo y San Marcos antes de referir la consagración del pan y el vino, dicen que tuvo lugar << mientras comían >> (Mt. 26,21; Mc. 14,18). Y sin embargo Lucas advierte que la copa eucarística fue consagrada por Jesús << después de la cena>> (Lc. 22,20) Ambas expresiones son compatibles, ya que dependen del momento en que cada evangelista consideraba como terminada la cena ritual. No sabemos en realidad si fu la tercera o la cuarta pero lo importante es que llegado el momento aquella cena de la Antigua Alianza se transformó en la Eucaristía de la Alianza Nueva.

 

Con relación a la pregunta que se hace al principio de la bendición del pan es conveniente aclarar lo siguiente. Decir una bendición es diferente que darla o hacerla, o lo que es lo mismo decir una tarea, que hacerla. Para ello sigamos el relato de Marcos (14,22).

 

<< Mientras comían, Jesús cogió un pan, pronunció la bendición lo partió y lo dio a ellos diciendo:Tomad, esto es mi cuerpo>> ( Mc. 14,22; Mt. 26,26; Lc.22,29).

Jesús, teniendo uno de esos panes en sus manos, pronunció la bendición (parte del ritual pascual de la Antigua Alianza). Es una expresión a veces mal interpretada, como si Jesús hubiese bendecido el pan, cuando lo que hizo fue pronunciar una bendición o acción de gracias a Dios. Que nos da el pan. Es una bendición que en los nuevos textos litúrgicos expresan y recogen correctamente:


<< Tomó el pan y, dándote gracias, te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos>>

Con relación al lugar físico donde se realizó la Eucaristía debemos observar que la tradición ha podido concretar el lugar bien exacto, si tomamos en cuenta lo dicho en los hechos de los Apóstoles donde San Pedro alude que los restos mortales del Rey David se encuentran entre nosotros (Act. 2,29), actualmente donde radica el Cenáculo en la parte superior de la casa y la tumba del Rey David en la parte inferior, en la ciudad de Jerusalén.

 

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