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Por: Richbell Meléndez

 

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La sucesión apostólica es la sucesión de obispos, en líneas ininterrumpidas, que se remonta históricamente a los doce apóstoles originales.

 

¿Es ésta una creencia basada en las Escrituras, en la tradición o en ambas?

 

El lugar más claro en la Biblia que muestra la sucesión apostólica está en Hechos 1, 15-26. En los versos 15-19 Pedro está explicando la muerte de Judas y en el verso 20 dice "que su cargo lo ocupe otro." (Biblia de Navarra). La versión Reina Valera 1960 dice "Tome otro su oficio." En el verso 21-23 Pedro está explicando qué requisitos debe tener una persona para tomar el lugar de Judas y en los versos finales se lee Hechos 1, 24-26 "Y oraron así: -Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muestra a cuál de estos dos has elegido para ocupar el puesto en este ministerio y apostolado, del que desertó Judas para ir a su destino. Echaron suertes y la suerte recayó sobre Matías, que fue agregado a los once apóstoles.".

 

Así que muy claramente vemos que los apóstoles tenían ministerios que debían ser reemplazados. Otro verso que muestra el oficio de obispo es 1 Timoteo 3, 1 “Podéis estar seguros: si alguno aspira al episcopado, desea una noble función.”. San Pablo instruye a Timoteo sobre la sucesión apostólica en 2 Timoteo 2, 2 "y lo que me has escuchado, garantizado por muchos testigos, confíalo a hombres fieles que, a su vez, sean capaces de enseñar a otros." Así que en este último versículo tenemos 4 generaciones de sucesión apostólica. Comenzando con Pablo a Timoteo, de Timoteo a hombres fieles, y de hombres fieles a otros.

 

Ahora bien, ¿es realmente necesario lo de la sucesión apostólica? ¿No podemos simplemente tomar la biblia y leerla en oración y enseñar lo que leemos?

 

Para ver si la sucesión apostólica es necesaria necesitamos mirar en la biblia para ver si Jesús dio autoridad a los apóstoles. Tengan paciencia conmigo mientras repasamos rápidamente algunos versículos de las escrituras.

 

Juan 20, 21-23 Jesús da autoridad para perdonar el pecado.

 

Mateo 16, 16-19 Jesús da autoridad para atar y desatar en la tierra lo que sería atado y desatado en el cielo.

 

Mateo 18, 18 autoridad para atar y desatar.

 

Mateo 28, 18-20 autoridad para enseñar y bautizar

 

Lucas 10, 16 y 1 Juan 4, 6 autoridad para hablar por Jesús.

 

Así que sí, Jesús dio autoridad a los apóstoles e incluso lo vemos en acción en Hechos 15 en el concilio de Jerusalén. Hechos 15, 24-29 "puesto que hemos oído que algunos salidos de entre nosotros -pero que nosotros no hemos enviado- os han desconcertado con sus palabras y os han llenado de inquietud, unánimemente nos ha parecido oportuno elegir a unos hombres y enviarlos donde vosotros en compañía de nuestros queridísimos Bernabé y Pablo, hombres que han entregado su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Enviamos por lo tanto a Judas y Silas, que os comunicarán de palabra estas mismas cosas; porque hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas que las necesarias: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de la fornicación. Obraréis bien al guardaros de estas cosas. Que tengáis salud".

 

En estos versos es importante notar que en el verso 24 la gente salió a enseñar la fe sin autorización de los apóstoles. También ver (Romanos 10, 15 "¿Y cómo predicarán, si no hay enviados? Según está escrito: "¡Qué hermosos los pies" "de los que anuncian la Buena Nueva!") También vemos en estos versos que ellos ejercieron el atar y desatar que los cristianos gentiles no necesitan seguir la ley de Moisés y ser circuncidados pero necesitan abstenerse de comer carne de animales estrangulados, de sangre y de comida sacrificada a los ídolos.

 

Así que ahora que vemos la autoridad dada y ejercida necesitamos hacer la pregunta: ¿Las cosas que necesitaban de la autoridad eran sólo para el primer siglo o iban a durar hasta la segunda venida?

 

Así que volviendo a esos versos rápidamente: Sí, el perdón de los pecados duraría hasta la segunda venida. ¿Cuál sería el punto de cumplir la ley del antiguo testamento de confesión a los sacerdotes (Levítico 5, 5-6) dando a los apóstoles la autoridad para perdonar el pecado si la confesión iba a cesar con el último apóstol?

 

La autoridad para atar y desatar se refiere a la enseñanza e interpretación de las escrituras, similar a los pronunciamientos halájicos hechos por los fariseos sobre las leyes no escritas en las escrituras judías. Jesús mismo le dice a la gente en Mateo 23, 3 "Haced y cumplid todo cuanto os digan; pero no obréis como ellos, pues dicen pero no hacen." hablando de lo que dicen los fariseos. Así que si necesitamos a alguien que interprete con autoridad las Escrituras y que nos diga lo que es espiritualmente bueno para nosotros y lo que no lo es y necesita durar hasta la segunda venida. La autoridad para enseñar y bautizar. Hablamos de enseñar pero que hay de bautizar. Sin el bautismo no nacemos de nuevo (Juan 3, 5), algo que Jesús dice que necesitamos para entrar en el reino de los cielos. Ya que llegar al cielo seria el punto entero de la venida de Jesus entonces si necesitamos el bautismo para durar hasta la segunda venida.

 

Así que ahora que vemos que la autoridad pasó de Jesús a los apóstoles y la necesidad de ser transmitida continuamente a través de las generaciones, la pregunta es ahora: ¿Cómo se transmite esta autoridad a las siguientes generaciones?

 

La respuesta es a través de la imposición de manos en la ordenación.

 

1 Tim 4, 14 "No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio."

 

1 Tim 5, 22 "No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro."

 

2 Tim 1, 6 "Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos."

 

Si piensas en ello, en muchas denominaciones protestantes para llegar a ser un pastor uno tiene que ser ordenado por alguien, por un grupo de personas ordenadas, o considerado conocedor de cursos universitarios en la tradición de fe particular y es aprobado por un panel de miembros de la comunidad eclesial. Entonces, ¿en qué momento de la historia se puede rastrear esta ordenación o tipo de ordenación? En algún momento alguien se designó a sí mismo con la autoridad para enseñar y ordenar. Todos los que se han convertido a la Iglesia Católica se han dado cuenta de esta. Por ejemplo la tradición de los menonitas sólo se remonta al siglo XVI.

 

¿La sucesión apostólica es cosa de los católicos o también la tienen otros grupos?

Hay un número de ortodoxos orientales que tienen una sucesión apostólica válida. Estos grupos sostienen la mayoría, si no todas, las doctrinas católicas, excepto que ya no reconocen la primacía de Pedro y su sucesor con autoridad preeminente sobre los otros patriarcados. Como tienen una sucesión apostólica válida, tienen sacramentos válidos. Aquí hay una lista de algunas de las iglesias ortodoxas que reclaman la sucesión apostólica con los apóstoles.

 

- El Patriarcado de Constantinopla reclama la sucesión ininterrumpida del Trono de San Andrés.

- La Iglesia Ortodoxa Griega de Alejandría reclama la sucesión ininterrumpida al Trono de San Marcos

- La Iglesia Ortodoxa Rusa reclama la sucesión ininterrumpida en el Trono de San Andrés

- La Iglesia Apostólica Armenia reclama la sucesión ininterrumpida en los tronos de San Bartolomé y San Tadeo (Judas)

- La Iglesia Ortodoxa Copta de Alejandría reclama la sucesión ininterrumpida en el Trono de San Marcos

- La Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara (India) reclama la sucesión ininterrumpida en el Trono de Santo Tomás

- La Iglesia Ortodoxa de Chipre reclama la sucesión ininterrumpida en el Trono de San Bernabé

- La Iglesia Ortodoxa Etíope reclama la sucesión en el Trono de San Felipe

- El Patriarca ortodoxo griego de Jerusalén reclama la sucesión en el trono de Santiago el Justo

 

¿Qué dicen los primeros padres de la Iglesia sobre la sucesión apostólica?

 

Bastante, pero he aquí algunas citas.

 

Cipriano de Cartago, Carta 69 (75), 3 (año 253)

“La Iglesia es una sola, y así como ella es una, no se puede estar a la vez dentro y fuera de la Iglesia. Porque si la Iglesia está con doctrina del (hereje) Novaciano, entonces está en contra del (Papa) Cornelio. Pero si la Iglesia está con Cornelio, el cual sucedió en su oficio al obispo (de Roma) Fabián mediante una ordenación legítima, y al cual el Señor, además del honor del sacerdocio concedió el honor del martirio, entonces Novaciano está fuera de la Iglesia; ni siquiera puede ser considerado como obispo, ya que no sucedió a ninguno, y despreciando la tradición evangélica y apostólica, surgió por su propia cuenta. Porque ya sabemos que quien no fue ordenado en la Iglesia no pertenece a ella de ningún modo”.

 

Firmiliano de Cesárea, Carta a Cipriano (alrededor del año 256)

“De modo que el poder de perdonar los pecados fue dado (por Cristo) a los apóstoles, y a las iglesias fundadas por ellos, y a los obispos que los sucedieron al ser ordenados en su lugar (qui iis ordinatione vicaria successerunt)”.

 

Ireneo de Lyon [120-180 d.C.] Adversus Haereses (Libro IV, capítulo 26)

"Corresponde obedecer a los presbíteros que están en la Iglesia, aquellos que, como he demostrado, poseen la sucesión de los apóstoles; aquellos que, junto con la sucesión del episcopado, han recibido el carisma infalible de la verdad, según el beneplácito del Padre. Pero [también corresponde] tener en sospecha a otros que se apartan de la sucesión primitiva, y se reúnen en cualquier lugar, ya sea como herejes de mente perversa, o como cismáticos hinchados y autocomplacientes, o también como hipócritas, que actúan así por causa del lucro y la vanagloria. Porque todos ellos han caído de la verdad".

 

Jerónimo, Carta 14:8 (año 396)

“Lejos de mí el hablar contra uno sólo de estos clérigos que, perteneciendo a la sucesión que viene desde los apóstoles, confeccionan por sus santas palabras el Cuerpo de Cristo, y por cuyos esfuerzos hemos llegado a ser cristianos”.

 

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Richbell Meléndez, laico católico dedicado a la apologética, colaborador asiduo de distintas páginas de apologética católica y tutor de la escuela de apologética online DASM.

 

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Por: Richbell Meléndez

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El Bautismo es uno de los sacramentos de iniciación cristiana junto a la Eucaristía y la Confirmación. Así lo expresa la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica.

 

CEC 1212 Mediante los sacramentos de la iniciación cristiana, el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, se ponen los fundamentos de toda vida cristiana. "La participación en la naturaleza divina que los hombres reciben como don mediante la gracia de Cristo, tiene cierta analogía con el origen, el crecimiento y el sustento de la vida natural. En efecto, los fieles renacidos en el Bautismo se fortalecen con el sacramento de la Confirmación y finalmente, son alimentados en la Eucaristía con el manjar de la vida eterna, y, así por medio de estos sacramentos de la iniciación cristiana, reciben cada vez con más abundancia los tesoros de la vida divina y avanzan hacia la perfección de la caridad" (Pablo VI, Const. apost. "Divinaeconsortiumnaturae"; cf OICA, praen. 1-2).

 

Es mediante este sacramento que el hombre renace espiritualmente a una nueva vida en Cristo, al nacer de nuevo del agua y del Espíritu como le enseño Nuestro Señor Jesucristo a Nicodemo.

 

“Respondió Jesús: "En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.

Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu.

No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de nuevo.”

(Juan 3, 5-7)

 

Vemos aquí la importancia del bautismo como un sacramento necesario para la salvación, ya que si no nacemos del agua y del Espíritu no podemos entrar al Reino de Dios.

 

También puede leer Tito 3, 5; 1 Pedro 3, 20-21.

 

El Bautismo es uno solo.

 

Es oportuno destacar respecto a este sacramento, que solo se realiza una vez en la vida, San Pablo nos confirma esto en su carta a los Efesios.

 

“Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por todos y está en todos.”

(Efesios 4, 5-6)

 

Los Cristianos que son bautizados bajo la fórmula bautismal trinitaria “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19) ya sea cuando son infantes o adultos, no tienen necesidad de volverse a bautizar, la Iglesia reconoce el bautismo de aquellos cristianos que si bien nacieron fuera del seno de la Iglesia Católica o en algún momento se apartaron de esta y han decidido retomar su comunión con ella, como un bautismo valido.

 

El Código de Derecho Canónico dice: “Los bautizados en una comunidad eclesial no católica, no deben ser bautizados, a no ser que haya un motivo serio para dudar de la materia y la fórmula empleada en su administración, como la intención del bautizado, si era adulto, y del ministro”(CIC 869 § 2.)

 

De esta manera, vemos como se equivocan nuestros hermanos separados al re-bautizar a toda persona sobre todo católicos que llegan a sus denominaciones, haciendo caso omiso a la enseñanza paulina de “un solo bautismo” (Ef 4, 5) al no tener presente que el bautismo que recibimos los católicos es total y completamente valido, aunque lo hayamos recibido siendo infantes.

 

El Bautismo de infantes.

 

Está comprobado que es una práctica inmemorial cristiana primitiva el bautizar a los infantes hijos de una familia cristiana o conversa, podemos encontrar implícitamente esta práctica en textos bíblicos donde se hace alusión al bautismo de familias enteras, como por ejemplo los casos del bautismo al carcelero y a su familia en la madrugada (Hechos 16,33); al centurión Cornelio y a los suyos (Hechos 10,48); a Crispus, el oficial de la sinagoga y su familia (Hechos 18,8); y a Estéfano y toda su casa como Pablo nos cuenta en (1Cor.1,16).

 

¿Puede alguien pensar que en las familias anteriormente mencionadas, no encontramos la existencia de infantes? Algo muy poco posible en el contexto cultural al cual no estamos refiriendo.

 

Se debe de tener presente que como enseña San Pedro, es por el bautismo que se recibe el don del Espíritu Santo y que esta promesa no es solo para los padres de familia, sino también para sus hijos.

 

“Pedro les contestó: "Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para perdón de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo; pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro".

(Hechos 2, 38-39)

 

Es un hecho también confirmado por la historia cristiana, que la práctica de bautizar infantes tiene su origen en los apóstoles, así lo expresa el teólogo Orígenes de Alejandría.

 

“La Iglesia ha recibido de los apóstoles la costumbre de administrar el bautismo incluso a los niños. Pues aquellos a quienes fueron confiados los secretos de los misterios divinos sabían muy bien que todos llevan la mancha del pecado original, que debe ser lavado por el agua y el espíritu.” (In Rom. Com. 5,9: EH 249)

 

Las comunidades protestantes históricas como los luteranos, reformados y anglicanos también practican el bautismo de infantes, sin embargo las comunidades protestantes en la actualidad sobre todo los denominados evangélicosrechazan tácitamente el bautismo de infantes, es esto de lo que se dio cuenta el Dr. Fernando Casanova siendo pastor protestante, cuando conoció a una señora luterana evangélica quien le dijo que había sido bautizada a los 6 meses de edad, lo cual impresiono al pastor quien pudo darse cuenta que el bautismo de infantes, no era solo una práctica católica, sino también protestante.

Puede ver el testimonio completo en: Fernando Casanova - Testimonios cristianos impactantes (Minuto 11:00)

 

De hecho, se pueden encontrar apologías protestantes respecto al bautismo de niños en obras protestantes como por ejemplo la obra de Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, Libro IV, Capítulo XVI.

 

La fórmula bautismal.

 

Algunos grupos cristianos hacen énfasis en que el bautismo debe ser en nombre de Jesús para que este sea válido, aluden a varios textos de la Escritura para justificar su argumento.

 

•          “Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2,38)

•          “Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron que se quedase algunos días.” (Hechos 10,48)

•          “pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús.” (Hechos 8,16)

•          “Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.” (Hechos 19,5)

 

Como se puede notar, los textos mencionados anteriormente usan distintas expresiones, por ejemplo “en el nombre de Jesucristo” o “en el nombre del Señor Jesús”. Pero ninguna de estas dos expresiones se refiere a la formula bautismal, sino que aluden más bien a “bajo la autoridad” de quien se está realizando el bautismo y para diferenciarlo de otros bautismos. Cuando las autoridades judías interrogaron a los apóstoles, les preguntaron con qué poder o en nombre de quien habían realizado los bautismo y milagros.

 

“Y colocándolos en medio les preguntaban: "¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso vosotros?"

(Hechos 4, 7)

 

Ante esta pregunta, la respuesta de San Pedro fue muy clara.

 

“sabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Jesucristo, el Nazoreo, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí sano delante de vosotros.”

(Hechos 4, 10)

 

Los apóstoles bautizaban bajo la autoridad de Jesucristo, es esto a lo que se refieren las expresiones anteriormente mencionadas, de la misma forma era necesario alegar que el bautismo era en “nombre de Jesucristo” para diferenciarlo de otros bautismos, como el de Juan.

 

“Ocurrió que mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas y llegó a Éfeso y encontró algunos discípulos; les preguntó: "¿Recibisteis Espíritu Santo cuando abrazasteis la fe?" Ellos contestaron: "Pero si nosotros no hemos oído decir siquiera que haya Espíritu Santo." Él replicó: "¿Pues qué bautismo habéis recibido?" - "El bautismo de Juan", respondieron.

 

Pablo añadió: "Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, o sea en Jesús."

Cuando oyeron esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús.”

(Hechos 19, 1-5)

 

Recordemos que el mismo Juan el Bautista, anuncio que el verdadero bautismo seria el que nos daría Jesús, mientras que el de él era solo una preparación para el verdadero bautismo del Espíritu Santo.

 

“Yo os bautizo con agua en señal de conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.”

(Mateo 3, 11)

 

El bautismo al que se refiere Juan, es el que Jesucristo menciona en la gran comisión cuando envía a sus discípulos a bautizar a todas las naciones y es aquí donde encontraremos la formula bautismal correcta.

 

“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28,19)

 

Tenemos entonces que es el mismo Señor quien nos indica que el bautismo debe ser bajo la fórmula trinitaria. De igual forma es bueno tener presente lo que nos enseña San Basilio de Cesarea.

 

"Que nadie se deje engañar por el hecho de que el Apóstol con frecuencia omite el nombre del Padre y del Espíritu Santo cuando se menciona el bautismo; no deje que nadie suponga que la invocación de los nombres es una cuestión de indiferencia. Como muchos de ustedes dicen, "ya que todos ustedes, que fueron bautizados en Cristo, han sido revestidos de Cristo.” [Gal 3, 27], y de nuevo, “¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte?” [Rm 6, 3] el nombre de Cristo, que se ve, es la confesión del todo, ya que nos habla del Dios que unge, el Hijo que es ungido, y el Espíritu que es la unción. Si, a continuación, en el bautismo la separación del Espíritu del Padre y el Hijo es peligrosa para el que bautiza e inútil a la recepción, ¿cómo puede ser seguro para nosotros si separamos el Espíritu del Padre y del Hijo¿ Creemos en un Padre, un Hijo y un Espíritu Santo, así también, a continuación, somos bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo ". (Sobre el Espíritu Santo XII, 28)

 

Las formas de administrar el bautismo.

 

La Iglesia siempre ha administrado el bautismo bajo tres formas:

 

-           Inmersión: Se sumerge el cuerpo o parte del cuerpo de la persona dentro del agua.

-           Infusión: Se vierte agua sobre la cabeza del que será bautizado

-           Aspersión: Se rocía con agua al que será bautizado.

 

Estas tres formas son totalmente validas en la Iglesia Católica, mientras que en la Iglesia Ortodoxa se usa más la forma de inmersión y en algunas comunidades protestantes como la Luterana la forma más usada es la aspersión, la Iglesia Católica enseña en el Código de Derecho Canónico: “El bautismo se ha de administrar por inmersión o por infusión, de acuerdo con las normas de la Conferencia Episcopal.”(CIC 869 § 2.)

 

En la Sagrada Escritura encontramos textos que de manera implícita nos dan evidencia de esas tres formas de bautizar.

 

Uno de los textos bíblicos que se usa para alegar que el bautismo debe ser por inmersión, es aquel donde se presenta el bautismo del Eunuco por parte del diacono Felipe.

 

“Y mandó detener el carro. Bajaron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y lo bautizó;”

(Hechos 8, 38)

 

Se piensa que porque el texto hace uso de la expresión bajaron al agua se está haciendo referencia a que el bautismo fue realizado por inmersión; y aunque algunos hermanos separados piensen que de por si todos los bautismos deben realizarse por inmersión, encontramos textos bíblicos que indican que esto no es posible, por ejemplo el caso del bautismo de San Pablo.

 

“Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su nombre."

(Hechos 22, 16)

 

El texto indica que San Pablo recibió el bautismo de pie, esto solo podría darse en el caso de un bautismo por infusión (vertiendo agua sobre su cabeza) o aspersión (rociando con agua).

 

Objeciones más comunes

 

A pesar de que se ha demostrado que la enseñanza católica sobre el bautismo es consistente con lo que enseña la Biblia y ha enseñado el Cristianismo siempre, no faltaran personas que en base a diversas objeciones traten de demostrar que el bautismo administrado por la Iglesia Católica es falso o anti-bíblico. A continuación pasaremos a responder algunas de las objeciones que pueden presentarles:

 

1.- El bautismo debe ser solo por inmersión.

 

Algunos grupos cristianos no-católicos sobre todo los bautistas, hacen mucho énfasis en que el bautismo debe administrarse solo por inmersión, alegando que la palabra bautismo viene de la palabra griega baptizo que significa sumergir. Ya hemos dicho que la Iglesia acepta la inmersión como forma de bautizar, aun reconoce el significado de la palabra griega baptizo como sumergir. Pero no se piensa que la inmersión en agua sea lo importante, sino la inmersión en el Espíritu Santo, que simboliza el “morir” y “resucitar” con Cristo mencionado en Romanos 6, 3-5.

 

Anteriormente mencionamos que un ejemplo bíblico de que el bautismo no se administraba solo bajo la forma de inmersión, fue el caso del bautismo de San Pablo (Hechos 22, 16) pero también tenemos otro ejemplo en el Nuevo Testamento de que bautismo no solo se refiere a una inmersión, sino también a un rociamiento de agua, como lo encontramos en la carta de San Pablo a los Corintios.

 

“No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar; y todos fueron bautizados en relación con Moisés, en la nube y en el mar;”

(1 Corintios 10, 1-2)

 

San Pablo ve una prefiguración del bautismo, en el paso del Mar Rojo. ¿Fueron bautizadas estas personas sumergidas en el agua o rociadas por el agua? Vemos que entonces para San Pablo la palabra bautizar no se refiere solo a una inmersión.

 

2.- El bautismo debe administrarse solo a personas mayores que pueden creer, no a los niños.

 

Normalmente se escucha de parte de algunos cristianos no-católicos que el bautismo solo deben recibirlo aquellas personas que tengan la capacidad de creer por sí misma, no los niños que no tienen conocimiento de lo que es el bautismo, para justificar este argumento las personas suelen citar los textos de Marcos 16, 16 y Hechos 18, 8 donde se les pide a las personas que serán bautizados, que crean. Tenemos que entender que a quienes se les pide que crean, es aquellos que tienen la capacidad de hacerlo pero no se está limitando el bautismo a solo creyentes. Así lo observa el escritor protestante Dwight Hervey Small.: “La Biblia enseña "bautismo de creyentes"; ¡pero esto no quiere decir que enseñe el "bautismo de creyentes" solamente!”

 

Como ya se mencionó anteriormente, cuando una familia se convertía al Cristianismo era bautizada con todos los suyos, incluyendo a los niños. Porque como explico San Pedro “la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos” (Hechos 2, 39).

 

La promesa de la cual habla San Pedro es aquella que profetizo el profeta Joel.

 

“sino que es lo que dijo el profeta: Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre todo mortal y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. Y también sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu.”

(Hechos 2, 16-18)

 

El Espíritu seria derramado sobre todos, no solo sobre los adultos, sino también sobre los hijos de los creyentes esto incluye a los niños.

 

3.- Los niños no necesitan bautizarse porque ellos no tienen pecados.

Esta objeción no solo está negando la práctica del bautismo de infantes, sino también la doctrina del pecado original, debido a que la razón por la cual se deben de bautizar a los infantes es porque ellos vienen manchados con el pecado original, como lo expresa el salmista.

 

“Mira que nací culpable, pecador me concibió mi madre”

(Salmos 51, 7)

 

San Pablo confirma que todos nacemos con el pecado original, en su carta a los Romanos.

 

“Por tanto, como por un hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, ya que todos pecaron; … En efecto, así como por la desobediencia de un hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno todos serán constituidos justos.”

(Romanos 5, 12.19)

 

Por consiguiente todos los hombres nacemos con el pecado original, un pecado contraído no cometido. El Catecismo lo enseña de la siguiente manera:

 

CEC 404 ¿Cómo el pecado de Adán vino a ser el pecado de todos sus descendientes? Todo el género humano es en Adán "sicutunum corpus uniushominis" ("Como el cuerpo único de un único hombre") (S. Tomás de A., mal. 4,1). Por esta "unidad del género humano", todos los hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo. Sin embargo, la transmisión del pecado original es un misterio que no podemos comprender plenamente. Pero sabemos por la Revelación que Adán había recibido la santidad y la justicia originales no para él solo sino para toda la naturaleza humana: cediendo al tentador, Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado afecta a la naturaleza humana, que transmitirán en un estado caído (cf. Cc. de Trento: DS 1511-12). Es un pecado que será transmitido por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado original es llamado "pecado" de manera análoga: es un pecado "contraído", "no cometido", un estado y no un acto.

 

Partiendo de la razón ya explicada, es que se pide a los padres de familia que bauticen a sus hijos a temprana edad, para que de esta manera ellos renazcan de nuevo en una vida en Cristo (Jn 3, 5) y su pecado sea perdonado.

 

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Por: Richbell Meléndez

 

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San Jerónimo de Estridón, reconocido por ser el traductor de las Escrituras al latín y considerado el santo patrono de los traductores bíblicos fue un Padre y Doctor de la Iglesia Católica quien dejó constancia de la importancia de estar en comunión con el sucesor del apóstol San Pedro. En este artículo, he decidido compartir algunos extractos que he podido tomar de sus cartas que revela parte de la enseñanza que él recibió y aceptó de parte de la Iglesia.

 

LA ESCRITURA ES DIFÍCIL DE INTERPRETAR

 

“caerás en la cuenta de lo difícil que es entender la divina Escritura, sobre todo los profetas; y cómo, por torpeza de los traductores, lo que en el original fluye en purísimo discurso, en nuestros textos es un cúmulo de errores.” (Epístola 48, 4 A Panmaquio)

 

LOS HEREJES INTERPRETAN MAL LA ESCRITURA

 

“el sentido de la Divina Escritura es sin género de duda muy distinto del que él fuerza con maligna interpretación en favor de su herejía. Es lo mismo que hacen los maniqueos y gnósticos, los ebionitas y secuaces de Marción y otras herejías en número de ochenta, todos los cuales, tomando sus textos de la fuente purísima de las Escrituras, no los interpretan en el sentido en que fueron escritos, y pretenden que el sencillo lenguaje de la Iglesia signifique lo que ellos piensan.” (Epístola 51, 4 Carta de Epifanio a Juan de Jerusalen)

 

LEE LAS ESCRITURAS Y DA RAZÓN DE TU FE

 

“Lee muy a menudo las Divinas Escrituras, o mejor, nunca el texto sagrado se te caiga de las manos. Aprende lo que has de enseñar. Manténte firme en la palabra fiel, conforme a la doctrina, para que seas capaz de exhortar con doctrina sana y convencer a los contradictores (Tit 1, 9). Persevera en lo que has aprendido y te ha sido confiado, pues sabes de quién lo has aprendido (2 Tim 3, 14), siempre dispuesto a dar satisfacción a todo el que te pidiere razón de la esperanza que hay en ti (1 Pe 3, 16). Que tus obras no desautoricen tus palabras, pues te expones a que cuando hables en la iglesia alguien te replique para sus adentros: «Entonces, ¿por qué no haces tú mismo lo que dices?».” (Epístola 52, 7 A Nepociano)

 

LOS OBISPOS Y LOS PRESBÍTEROS SON FIGURAS DE AARÓN Y SUS HIJOS

 

“En cuanto a ti, en una misma persona tienes que respetar diversos títulos: el de monje, el de obispo y el de tío. Pero sepan también los obispos que son sacerdotes y no amos. Honren a clérigos como a clérigos, para que también a ellos los tengan los clérigos deferencia como a obispos. (…) Lo que fueron Aarón y sus hijos, sepamos que eso son el obispo y sus presbíteros. Uno solo es el Señor, uno solo el templo, uno solo sea también el ministerio.” (Epístola 52, 7 A Nepociano)

 

SE PUEDE BEBER MODERADAMENTE

 

“Huye de todo lo que embriaga y trastorna el juicio lo mismo que del vino. No digo esto con intención de condenar lo que Dios ha hecho, puesto que el mismo Señor fue llamado bebedor de vino (Mt 11, 19) y a Timoteo, que sufría del estómago, se le permite beber un poco de vino (1 Tim 5, 23); lo que pido es moderación.” (Epístola 52, 11 A Nepociano)

 

SE NECESITA UN GUIA PARA ENTENDER LAS ESCRITURAS

 

“no podrás entrar en las Escrituras santas sin un guía que vaya por delante mostrándote el camino. No voy a hablar de los gramáticos, retóricos, filósofos, geómetras, dialécticos, músicos, astrólogos, médicos, cuya ciencia es provechosísima a los mortales y se divide en tres partes: la doctrina, el método y la experiencia. Pero sí que me fijaré en las artes menores, que no se rigen tanto por el espíritu cuanto por la destreza de las manos. Los labradores, albañiles, carpinteros, herreros y ebanistas, los tejedores y aun los bataneros y demás, que fabrican un variado mobiliario y modestos objetos, no pueden sin maestro llegar a ser lo que desean ser. «Lo que atañe a los médicos, lo resuelven los médicos; los carpinteros entienden de carpintería» (HORACIO, Ep. II 115,117.).” (Epístola 53, 6 A Paulino)

 

JUDIT (DEUTEROCANÓNICO) CITADA COMO EJEMPLO

 

“Leemos de Judit —si alguno tiene a bien aceptar como canónico este libro— que fue una viuda consumida por los ayunos y afeada por el vestido de luto, que no lloraba a su marido muerto, sino que con el desaliño del cuerpo buscaba la venida del esposo.” (Epístola 54, 16 A Furia)

 

ES VÁLIDO PARAFRASEAR TEXTOS DE LA ESCRITURA

 

“Vayamos al apóstol Pablo. Escribe a los corintios: Si lo hubieran conocido, jamás habrían crucificado al Señor de la gloria. Pero como está escrito: ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó lo que Dios preparó para los que lo aman (1 Cor 2, 8-9). En este pasaje suelen algunos seguir los delirios de los apócrifos y dicen que la cita está tomada del Apocalipsis de Elias, siendo así que en Isaías se lee según el texto hebreo: Jamás oyeron ni con oídos percibieron. El ojo no vio, ¡oh Dios!, fuera de ti, lo que has preparado para los que te esperan (Is 54, 4 según el texto hebreo). Esto lo tradujeron de modo muy distinto los Setenta: Jamás hemos oído, ni nuestros ojos vieron otro Dios fuera de ti; y tus obras son verdaderas, y harás misericordia con los que te esperan. Vemos, pues, de dónde el Apóstol tomó el testimonio, y, sin embargo, no expresó palabra por palabra, sino que indicó «parafrásticamente» el mismo sentido con otras palabras. En la carta a los romanos, el mismo bienaventurado Apóstol, tomando un texto de Isaías, dice: He aquí que pongo en Sión una piedra de tropiezo y una roca de escándalo (Rom 9, 33). Discrepa de la traducción antigua y, sin embargo, concuerda con la verdad hebraica. Efectivamente, en los Setenta el sentido es contrario: No iréis a chocar como a una piedra de tropiezo ni como a una roca de caída (Is 8, 14 según los LXX). Pero el apóstol Pedro, coincidiendo con los hebreos y con Pablo, puso: Mas para los que no creen, piedra de tropiezo y roca de escándalo (1 Pe 2, 7). De todo ello resulta evidente que, en la interpretación de las Escrituras antiguas, los apóstoles y los evangelistas no buscaron tanto las palabras cuanto el sentido, y no se preocuparon gran cosa de la construcción ni de los términos, siempre que las cosas eran claras de entender.” (Epístola 57, 9 A Panmaquio)

 

LO IMPORTANTE ES EL SENTIDO DE LA DOCTRINA NO ACERTAR EN LAS PALABRAS

 

“Dios nos libre de decir eso de quien fue seguidor de Cristo y no se preocupaba de acertar en las palabras y menos en las sílabas, sino de fijar el sentido de la doctrina.” (Epístola 57, 7 A Panmaquio)

 

ANTIGÜEDAD DE LA SEPTUAGINTA

 

“con todo derecho la versión de los Setenta ha prevalecido en las Iglesias, bien porque es la primera y que corrió ya antes de la venida de Cristo, bien porque fue utilizada por los apóstoles, aunque sólo en lo que no discrepa del hebreo.” (Epístola 57, 11 A Panmaquio)

 

EL APOCALIPSIS NO DEBE INTERPRETARSE CARNALMENTE

 

“Respecto de Enoch y de Elias, de quienes el Apocalipsis refiere que han de venir y que morirán, no es éste el momento de hablar de ellos, ya que, según creo, todo este libro debe ser interpretado espiritualmente, pues de lo contrario, si nos atenemos a una interpretación carnal, habrá que dar fe a las fábulas judaicas de que Jerusalén volverá a edificarse y se ofrecerán víctimas en el templo, y que, por decadencia del culto espiritual, prevalecerán las ceremonias carnales.” (Epístola 59, 3 A Marcela)

 

DEFENSA DEL USO DE LOS TEXTOS DE ORÍGENES

 

“este hombre ha interpretado bien las Escrituras en muchos puntos, ha explicado cosas oscuras de los profetas, y ha desvelado los más elevados misterios tanto del Nuevo como del Antiguo Testamento. Si pues he traducido lo bueno y he recortado o corregido o callado lo malo, ¿se me acusará de que los latinos conozcan lo bueno de él, e ignoren lo malo?” (Epístola 61, 2 A Vigilancio)

 

NO HAY QUE NEGAR LO BUENO DE LOS HEREJES NI DE ORÍGENES O TERTULIANO

 

“No hay que negar lo bueno de los adversarios (si realmente tienen cosas valiosas), ni alabar los vicios de los amigos. Cada cosa se ha de juzgar no en razón de las personas, sino de la realidad. Se puede criticar a Lucilio por su métrica incorrecta; pero hay que alabar su sal y su gracia (HORACIO, Sat. I 10,lss.).” (Epístola 84, 3 A Panmaquio y Oceano)

 

MARÍA ES SALUDADA COMO “LLENA DE GRACIA”

 

“También Santa María, por haber concebido a aquel en quien habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad (Col 2, 9), es saludada como llena de gracia.” (Epístola 65, 9 A la Virgen Principia)

 

MARIA ES EXALTADA POR SAN JERÓNIMO

 

“En cuanto a nosotros, imitemos mejores ejemplos. Ponte ante los ojos a la bienaventurada María, que fue de tal pureza que mereció ser madre del Señor. Cuando el ángel Gabriel descendió a ella en figura de varón y le dijo: Dios te salve, llena de gracia, el Señor contigo (Lc 1, 28).” (Epístola 22, 38 A Eustoquia)

 

CRISTO ES RECONOCIDO COMO DIOS

 

“Y a ti, señor verdaderamente santo y padre beatísimo, a ti que te acuerdas de mí, te ilumine Cristo nuestro Dios y te proteja el Omnipotente.” (A Aurelio, obispo de Cartago 3)

 

“Que Cristo, Dios omnipotente, nos conceda por sus oraciones que volvamos a estar unidos no bajo un nombre aparente de paz, sino con un amor verdadero y fiel; que no nos destruyamos mutuamente mordiéndonos unos a otros. (Gal 5, 15).” (Epístola 82, 11 A Teofilo)

 

RECOMIENDA LEER LOS TEXTOS DE LOS PADRES DE LA IGLESIA

 

“Después de las Santas Escrituras, lee los tratados de los hombres doctos, pero sólo de aquellos cuya fe es conocida. No tienes por qué buscar oro entre el barro: a costa de muchas perlas, cómprate la única perla. Como dice Jeremías (Jer 6, 16), párate a la salida de muchos caminos, para que puedas llegar a aquel camino que lleva al Padre. El amor a los collares a las gemas y a los vestidos de seda traspásalo al conocimiento de las Escrituras. Entra en la tierra de promisión, que mana leche y miel, come la flor de harina y el aceite, vístete como José de vestidos de colores; que tus orejas, como las de Jerusalén, sean perforadas por la palabra de Dios, para que de ellas pendan los granos preciosos de nuevas mieses. Ahí tienes al santo varón Exuperio, de edad y de fe probadas, que te puede instruir a menudo con sus consejos.” (Epístola 54, 11 A Furia)

 

USO DE LA AUTORIDAD DE LAS ESCRITURAS PARA REFUTAR

 

“Hace dos años publiqué unos libros contra Joviniano, en los que con la autoridad de las Escrituras pulvericé las tesis de mis adversarios, que se apoyaban en los pasajes donde Pablo concede las segundas nupcias. No es necesario escribir las mismas cosas íntegramente, pudiendo tú misma pedir prestados esos escritos.” (Epístola 54, 18 A Furia)

 

EL BAUTISMO COMO EL NUEVO NACIMIENTO

 

“Se me acabaría el día si quisiera reunir de las Escrituras santas todo lo que se refiere al poder del bautismo y exponer los misterios del segundo nacimiento o, mejor, del primero en Cristo. (Epístola 69, 7 A Oceano)

 

EXPLICACIÓN DEL TEXTO “MARIDO DE UNA SOLA MUJER”

 

“Lo que dice, marido de una sola mujer, se puede explicar también de otro modo. El Apóstol procedía del judaismo; la primitiva Iglesia se fue reuniendo de las reliquias de Israel. Conocía lo que estaba concedido por la ley; por el ejemplo de los patriarcas y de Moisés sabía que era normal en el pueblo el procrear hijos de varias mujeres, y los mismos sacerdotes tenían libertad para hacer uso de esa licencia manda, pues, que los sacerdotes de la Iglesia no pretendan esa misma libertad; que no contraigan a la vez dos o tres matrimonios, sino que tengan una sola mujer mientras ésta viva.” (Epístola 69, 5 A Oceano)

 

LOS OBISPOS OCUPAN EL LUGAR DE LOS APÓSTOLES

 

“Entre nosotros, los obispos detentan el lugar de los apóstoles” (Epístola 41, 3 A Marcela)

 

JESUS FUNDO LA IGLESIA SOBRE PEDRO

 

“el apóstol Pedro, sobre quien el Señor fundó la Iglesia,” (Epístola 41, 2 A Marcela)

 

REFUTACIÓN A LOS UNICITARIOS

 

“Nosotros atribuimos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, a cada uno individualmente, su propia persona, si bien los unimos en la sustancia; ellos, siguiendo la doctrina de Sabelio, reducen la Trinidad a las estrecheces de una sola persona.” (Epístola 41, 3 A Marcela)

 

EL AYUNO EN CUARESMA ES UNA TRADICIÓN DE LOS APÓSTOLES

 

“Nosotros, siguiendo la tradición de los apóstoles y con la unanimidad de todo el orbe, ayunamos una sola cuaresma;” (Epístola 41, 3 A Marcela)

 

CUAL ES EL PECADO IMPERDONABLE CONTRA EL ESPÍRITU SANTO

 

“La blasfemia llamada irremisible no se refiere a los que, violentados por las torturas y con las entrañas desgarradas por toda clase de suplicios, negaron al Señor, sino a quienes a pesar de ver en los milagros la mano de Dios, sin embargo, vociferan calumniosamente que son obra del demonio, y que todos los signos que se han hecho no tienen que ver con la magnificencia divina, sino con el diablo. De ahí que el Salvador mismo, en su respuesta, orienta toda su argumentación a demostrar que Satanás no puede ser expulsado por Satanás y que su reino no puede estar dividido contra sí mismo. “(Epístola 42, 1 A Marcela)

 

LA SÁBANA SANTA, EL SUDARIO Y LA VENERACIÓN DE LUGARES Y OBJETOS SAGRADOS

 

“En otro tiempo veneraban los judíos el sancta sanctorum, porque allí estaban los querubines, el propiciatorio, el arca de la alianza, el maná, la vara de Aarón y el altar de oro. ¿Y no te parece a ti más venerable el sepulcro del Señor? Cuantas veces entramos en él, otras tantas contemplamos al Salvador, que yace envuelto en la sábana, y si nos detenemos allí un instante, de nuevo vemos al ángel sentado a sus pies, y el sudario plegado junto a la cabecera.” (Epístola 46, 5 De Paula y Eustoquia a Marcela)

 

EXISTEN SANTOS EN LAS DEMÁS REGIONES

 

“no negamos que el reino de Dios está dentro de nosotros y que santos también los hay en las demás regiones; pero afirmamos con toda nuestra fuerza que aquí se congregan los mayores que hay en todo el orbe de la tierra.,” (Epístola 46, 10 De Paula y Eustoquia a Marcela)

 

ADORAR USADO COMO VENERAR

 

“adorar las cenizas a par de Juan Bautista, de Eliseo y de Abdías,” (Epístola 46, 13 De Paula y Eustoquia a Marcela)

 

VENERACIÓN DE LAS RELIQUIAS

 

“Si por todas partes veneramos los sepulcros de los mártires, nos aplicamos a los ojos sus santas cenizas, e incluso, si se nos permite, las tocamos también con los labios.” (Epístola 46, 8 De Paula y Eustoquia a Marcela)

 

Pudiera seguir citando más textos extraídos de las obras de San Jerónimo, pero por ahora solo les comparto estos que son las que he leído hasta el momento, a medida que mi lectura de las obras de San Jerónimo vaya creciendo, esta recopilación ira creciendo.

 

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Richbell Meléndez, laico católico dedicado a la apologética, colaborador asiduo de distintas páginas de apologética católica y tutor de la escuela de apologética online DASM.

 

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