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"Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis los unos a los otros como yo os he amado, que os améis mutuamente. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis caridad unos para con otros".

 

Consideraciones

¿Un mandamiento nuevo? En los diez mandamientos ya existían los preceptos del amor a Dios y a los hombres. En las Bienaventuranzas se habla también del amor, y en la parábola del samaritano, etc.

Es nuevo porque es universal, se refiere a todos los hombres de toda condición social, sea amigos o enemigos, y cualquiera que sea su raza. Es nuevo porque no se trata de un amor cualquiera, sino de amar como Cristo nos amó, hasta dar la vida por nosotros, incluyendo a los que le crucificaron. Ya en la cruz pidió al Señor perdón para los que le mataron, y buscó una justificación para ellos: "Perdónalos Señor, porque no saben lo que hacen"

 

"En esto conocerán que sois mis discípulos". No en que lleven un distintivo en la solapa, ni en la forma de vestir o saludarse; tampoco en que vayan a misa los domingos, ni en que recen en un templo determinado o mirando a Jerusalén, ni en que no roben o sean castos. Los cristianos se distinguirán o deberán distinguirse de las demás personas en una sola cosa: En el mutuo amor que se dispensen, en un amor tan grande que sean capaces de sacrificarse por "cualquiera de los demás". Todo ello por caridad, por amor a Dios, que murió por todos los hombres buenos o malos, blancos o negros, sanos o enfermos, .. por todos.

Y en la vida corriente, normal, diaria, ¿cómo plasmamos ése amor?. Por supuesto, cumpliendo con los mandamientos de Dios y de la Iglesia, sumándoles algunas facetas de tipo general, como:

En primer lugar, yo diría que, cumpliendo nuestras obligaciones laborales lo más perfectamente que podamos. Trabajamos para nuestra familia, nuestros amigos y para todos los hombres por amor a Dios. Y, Dios no puede admitirnos chapuzas: para ello hemos de prepararnos, estudiar y practicar con rigor. La práctica de la caridad, hoy día, es difícil y requiere una seria formación y un talante exigente, abierto y al mismo tiempo humilde. Puede suceder que al regalar una cantidad considerable de dinero consigamos un nuevo amigo o un nuevo enemigo, una persona que se acerque a Dios o que se aleje, según la forma como lo hagamos. Crear un puesto de trabajo es la mejor obra de caridad que podemos hacer. El trabajo, en sí mismo ya debe ser una forma de oración.

 

En segundo lugar, haciendo todo lo que esté en nuestras manos para mantener la armonía y la alegría entre los que nos rodean. ¡Qué difícil es, en ocasiones, sonreir! Al levantarnos por la mañana deberíamos mirarnos al espejo, sonreir al que vemos delante. Aunque no nos guste mucho, puede que nos creamos que no es tan feo, incluso podemos vernos bonito, y exclamar eso de "Me cachis, que guapo soy! ¡Después sonriamos con agrado a todo ser viviente con el que nos crucemos, como en el espejo, si sonreímos nos sonreirá el de enfrente, si le miramos con acritud recibiremos la misma respuesta.

No hace falta salir del entorno familiar para recibir la mejor lección humana de amor: El amor de las madres por sus hijos. Una madre no piensa en nadie más que en los hijos: todo lo da, nada pide, todo lo perdona, todo lo excusa, y con su amor termina convirtiéndose en el corazón de la familia.

Tenemos un mandato nuevo. Con su cumplimiento o no, nos jugamos la vida eterna, la nuestra. Además, por lo que hacemos o no hacemos, puede que nos pregunten: ¿dónde esta tu hermano?

 

Dios te Salve Reina y Madre Dios te Salve Reina y Madre  Dr. Scott Hahn
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