Respuestas Catolicas Inmediatas

El mejor libro de Apologetica que existe. Ordenalo ya

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

(Lo que el autor en su libro ha escrito en forma de nota al pié de página,
en esta edición digital se encuentra entre [])

NOTA SOBRE LAS VERSIONES DEL TEXTO SAGRADO: A lo largo de la obra he utilizado con preferencia mi propia traducción directa del griego para el Nuevo Testamento, y del hebreo y arameo para el Antiguo. En el primer caso me he valido del Greek-English New Testament, de Nestlé y Aland, Editio XXVI, Stuttgart 1981, y en el segundo de la Biblia Hebraica Stuttgartensia, Editio Minor, Stuttgart 1984. Cito también de las versiones prestigiosas de la Biblia comunes en el mundo de habla hispana y de las propias ediciones de las sectas. Las siglas siguientes son las utilizadas en relación con las diversas traducciones de la Biblia: VNM: Versión del Nuevo Mundo o Biblia de los Testigos de Jehová; EP: La Santa Biblia, de Ediciones Paulinas; BJ: Biblia de Jerusalén; NC: Nácar Colunga; VP: Versión Popular; VM: Versión Moderna; NBE: Nueva Biblia Española; RV: Reina-Valera. Cuando no se indica referencia, la traducción es mía.

 

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

1. Nociones preliminares

I. Nombre.‑El término apócrifo, etimológicamente, proviene del griego άπόκρυφον, que se deriva del verbo άποκρύπτω = «esconder», «ocultar», «sustraer a la vista». Por consiguiente, el sustantivo apócrifo significa oculto, escondido [1] .

 

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

–«Pecador me concibió mi madre» (Sal 50,7). La Revelación divina fue descubriendo verdades lentamente a Israel a lo largo de los siglos, hasta llegar en la plenitud de los tiempos a Jesucristo, que nos comunica la plena participación en la sabiduría de Dios por la fe y los dones del Espíritu Santo. Hay en Israel verdades de suma importancia –por ejemplo, si hay resurrección tras la muerte– que no conoce todavía a la venida de Cristo: «los saduceos negaban la resurrección, mientras que los fariseos creían en ella» (Hch 23,8). Pero, en cambio, la verdad del pecado original fue revelada a Israel desde el principio, ya en el primer capítulo del Génesis. «Mira [Señor], en la culpa nací; pecador me concibió mi madre».

 

Ratio: 4 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio desactivado

El Problema

Quien lee la Biblia sin estar prevenido, se encuentra con un gran problema ya en la primera página: al comenzar el libro del Génesis no sólo halla dos veces la narración de la creación del mundo, sino que además de manera tan discrepante, que no puede menos que quedar perplejo.

En efecto, Gn 1 cuenta el relato tantas veces oído cuando niños en el catecismo, según el cual al principio de los tiempos todo era caótico y vacío, hasta que Dios resolvió poner orden en esa confusión. Antes de ponerse a trabajar, al igual que cualquier operario, lo primero que hizo fue encender la luz (1, 3). Por eso en el primer día de la creación nacieron las mañanas y las noches.

 

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

A veces se sostiene que existen contradicciones en la Sagrada Escritura, debido a que se presentan versiones o tradiciones distintas -y a veces incluso contrapuestas- sobre un mismo hecho. ¿Como congeniar esta postura con la de inspiración bíblica (que toda la Sagrada Escritura tiene a Dios por Autor principal), y sobretodo con la de inerrancia de la Sagrada Escritura (que esta no es inexacta ni enseña cosas fraudulentas)? Nuestra posición es la siguiente: Antes de afirmar con toda prisa que existen contradicciones, es necesario estudiar en detalle los textos en cuestión, y ver si no es posible lograr armonizarlos o explicarlos de modo que la aparente contradicción se salve. Esa debería ser la labor de un exégeta católico, y esto no implica ningún "a priori" de carácter apologético. Hay que estudiar si la armonización o estudio comparado es posible, y si lo es, explicarlo de tal modo. Muchas veces se tiene una confianza a toda prueba en los estudios exegéticos cuando estos llevan a encontrar problemas en el texto sagrado -que muchas veces quedan irresueltos- y no se la tiene en cambio cuando se trata de estudios que intentan resolver dichos problemas. Esa falta de confianza infundada sí que es un verdadero "a priori".

 

Libros recomendados

Please update your Flash Player to view content.