DASM Escuela de Apologetica online

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Un amigo me hizo las siguientes preguntas: "Dado que la adoración es un acto específico que la creatura dirige sólo a la divinidad, ¿porqué entre los ritos del Viernes Santo está el de la adoración de la Cruz? ¿No se configura como un acto de idolatría? Entonces, ¿porqué usar esta terminología, que aparece como blasfema, contra el clarísimo primer mandamiento de la Biblia? ¿Porqué usar esta terminología que podría desviar a aquella parte del pueblo de Dios que no tiene instrumentos culturales suficientes para comprender que no se trata, en definitiva, de un culto dirigido a un objeto de madera? ¿Cómo nació este uso en la Iglesia Católica? ¿A qué época se remonta? Cada vez que participo en la celebración del Viernes Santo siempre afloran de nuevo estas preguntas. Mentalmente las resuelvo siempre diciéndome que se trata de un acto de veneración". Para responder estos interrogantes he escrito este pequeño artículo.

 

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Poniendo el problema en contexto

Mientras Paul y Sandra y sus hijos estaban saliendo de la iglesia un domingo después de Misa, ellos se pararon para decir hola al sacerdote:

"Gracias por la homilía, Padre Ryan," dijo Paul. "Fue muy convincente".

"Gracias," contestó el Padre con una sonrisa, "Estoy contento que la encontraste benéfica."

"Cambiando de tema, Padre", Sandra se aventuró a preguntar al padre, "nosotros quisiéramos saber si usted estaría libre para venir a nuestro hogar y reunirse con nosotros en la cena esta semana."

 

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Actuallización de Is. 53 en el evangelio según san Lucas.

En este artículo pretendo mostrar de qué forma las profecías del segundo Isaías sobre el Siervo de Yahveh, en concreto las desarrolladas en el Cuarto Cántico del Siervo, se hacen realidad en la persona de Jesús, según el relato de la pasión en el evangelio de Lucas.

 

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"¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado!" (Lc 24,34). Con esta fórmula resume Lucas la afirmación decisiva de nuestra fe. El movimiento de Jesús hubiera concluido con el fracaso de la cruz y la dispersión de sus seguidores si no hubiera sido por ese acontecimiento excepcional con el cual todo comenzó de nuevo. La proclamación de la resurrección de Jesús es absolutamente fundamental y sin ella no habría fe cristiana. Y es en la veracidad de esta afirmación donde nuestra fe se juega su ser o no ser. Porque, como señaló ya en los primeros tiempos el apóstol Pablo, si Jesús no hubiese resucitado la predicación sería vana y seríamos los hombres más dignos de compasión (1 Cor 15, 14.19).

 

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Cristo, el Siervo Sufriente anunciado por Isaías

Actualización de Is. 53 en el evangelio según san Lucas.

En este artículo pretendo mostrar de qué forma las profecías del segundo Isaías sobre el Siervo de Yahveh, en concreto las desarrolladas en el Cuarto Cántico del Siervo, se hacen realidad en la persona de Jesús, según el relato de la pasión en el evangelio de Lucas.

 

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