Respuestas Catolicas Inmediatas

El mejor libro de Apologetica que existe. Ordenalo ya

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Tomado de
Ludwig Ott
Manual de Teología Dogmática
Editorial Herder Barcelona, 1986, pp. 422-424.

El concilio de Trento, enseña que «los obispos, que han sucedido a los apóstoles, constituyen principalmente el orden jerárquico y han sido, puestos por el Espíritu Santo para regir la Iglesia de Dios»; Dz 960. El concilio del Vaticano I declaró: «Así pues, como Jesús envió a los apóstoles, que había escogido del mundo, lo mis­mo que El había sido enviado por el Padre (Ioh 20, 21), de la misma manera quiso que en su Iglesia hubiera pastores y maestros hasta la consumación de los siglos»; Dz 1821. Tales pastores y maestros son los obispos, sucesores de los apóstoles; Dz 1828: «episcopi, qui positi a Spiritu Sancto in Apostolorum locum successerunt» ("los obispos, establecidos por el Espíritu Santo, sucedieron en sus puestos a los apóstoles").

 

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Tomado de
Albert Lang
Teología Fundamental – Tomo II: La Misión de la Iglesia
Ediciones Rialp, S.A. Madrid, 1977, pp. 103-107.
Véase la doctrina de la sucesión apostólica en el Nuevo Testamento, en los Padres de la Iglesia y en el magisterio.

 

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Nota introductoria: Toda la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, el Pueblo de Dios, el templo del Espíritu Santo. Y todos los miembros de la Iglesia tienen la misma fundamental dignidad de los hijos de Dios, tienen por cabeza a Cristo y tienen por fin la dilatación del reino de Dios. Pero no todos tienen las mismas funciones dentro de la comunidad, ni las mismas responsabilidades. Y esto no sólo por la necesidad inherente a toda comunidad bien organizada, sino por voluntad expresa del Señor, que cimentó la Iglesia sobre el ministerio apostólico unido en la roca de Pedro y perpetuado hasta el final de los tiempos en sus sucesores. Ellos son los que han recibido de Cristo la misión de fundar y perpetuar la Iglesia, predicando la palabra de Dios, de la cual fueron hechos depositarios auténticos; confiriendo los sacramentos de la nueva Alianza, y organizando la Iglesia con autoridad recibida de Cristo y no por delegación de la comunidad. Esto quiere decir que la estructura sacramental de la Iglesia divino-humana es jerárquica, o sea, que la responsabilidad última respecto a la fiel transmisión de la Palabra de Dios, a la administración de los sacramentos y a la dirección de la Iglesia, no reside en el pueblo indiferenciado, sino en aquella parte del Pueblo de Dios que ha recibido de Cristo, a través de la sucesión apostólica, el encargo de enseñar, de santificar y de regir la Iglesia. La fe de la Iglesia afirma que éstos son los obispos. También afirma que el episcopado tiene su principio de unidad en el sucesor de Pedro, el obispo de Roma. Trascribimos aquí algunos textos del magisterio en relación a la autoridad de los obispos como sucesores de los apóstoles. Es de notar que las dudas sobre este tema surgen en la Iglesia casi exclusivamente a partir de la Reforma de los "protestantes", es decir unos quince siglos después de Cristo. Por este motivo las pronunciaciones del magisterio antes de la reforma son indirectas.

 

Ratio: 1 / 5

Inicio activadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Nota Introductoria: ¿cuál es el sentido de traer a colación la enseñanza de los Padres de la Iglesia sobre la sucesión apostólica? Queremos simplemente presentar al lector la doctrina que existía en los primeros siglos del cristianismo sobre la autoridad de los obispos, y el motivo es sencillo: hoy en día muchos cristianos no-católicos dicen que la "sucesión apostólica" es un invento de la Iglesia Católica y que sucedían a los Apóstoles de Jesús en el oficio de guiar la Iglesia con autoridad. En otras palabras, si hoy en día un cristiano dice que en el evangelio "no hay huella" de la doctrina de la sucesión apostólica, con el presente artículo quedará en claro lo que pensaban otros cristianos, con la diferencia que estos últimos (los Padres de la Iglesia) están cronológicamente mucho más cerca de Jesús y los Apóstoles que cualquiera de nosotros (con una diferencia de uno 1800 años). Si alguien en el siglo XXI se cree con la autoridad de enseñar cómo debemos interpretar la Biblia, ¿porqué no escuchar a estos otros reconocidos cristianos y ver cómo la interpretaba la Iglesia establecida por los Apóstoles y sus discípulos? Mal no nos va a hacer... Lo que quedará en claro, al menos, es que la Iglesia Católica hoy tiene LA MISMA doctrina que la Iglesia del siglo I, II, III y IV sobre la autoridad de los obispos como sucesores de los apóstoles. Luego cada uno debe sacar sus propias conclusiones.

 

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Nota Introductoria: si buscamos en los textos del Nuevo Testamento un pasaje donde diga: "Por la presente, yo, Apóstol N.N., declaro a fulano mi sucesor", sin duda no lo vamos a encontrar. De semejante expresión, "no hay huellas". ¡Tampoco es necesario una frase de ese porte para mantener la doctrina de la sucesión apostólica! Basta ver lo que los apóstoles de hecho hicieron para darnos cuenta que tuvieron la intención de establecer sucesores de los primeros cuatro siglos y , es decir, hombres que guiasen las iglesias locales con autoridad recibida de los apóstoles. En otros artículos de este sitio se puede ver cómo los Padres de la Iglesiael magisterio de la Iglesia han interpretado las Escrituras y han enseñado sobre este punto. Para una breve exposición de la doctrina y saber a qué se refiere la expresión "sucesión apostólica" y a qué no se refiere, ver el artículo de A. Lang.

 

Libros recomendados

Please update your Flash Player to view content.